Casada, madre de seis hijos y maestra de profesión, Débora Ruiz ejerce como docente en el Col·legi Sant Francesc de Palma desde 2004. Nuestra interlocutora y su familia forman parte del Camino Neocatecumenal, cuyos integrantes son conocidos popularmente como los 'kikos'.
"El fundador del Camino Neocatecumenal fue Francisco Argüello, es decir, Kiko Argüello, y de ahí proviene esa denominación coloquial", explica. Ahora, con motivo de la primera visita de León XIV a España, se desplazaron a Madrid 105 'kikos' isleños en total. "La mayoría regresaron a Palma el lunes al mediodía, mientras que yo volví el domingo por la noche, porque estamos al final del curso escolar y el lunes quería estar de nuevo en el colegio", apostilla.
Un hecho llamativo que destaca Débora de su propia biografía personal es que desde que tenía 12 años de edad ha seguido a los sucesivos papas en casi todos sus viajes, no sólo por España, sino también a otros países, como por ejemplo a Italia y a Canadá —con Juan Pablo II como Papa— o a Alemania —con Benedicto XVI como Sumo Pontífice—. "En la mayoría de los casos se trataba de encuentros mundiales de jóvenes", especifica, para añadir: "En estos últimos años, como ya no soy tan joven, estoy en el equipo de catequistas en esos viajes".
VIVIR LA FE
"En esos encuentros te encuentras a miles de personas que viven como tú la fe", subraya. Aun así, reconoce que hubo una época en que los jóvenes no se acercaban a la Iglesia, una situación que estaría cambiando ahora, porque "la realidad del hombre es buscar una respuesta a la vida" y porque "está llegando un momento de renovación". A partir de ambas premisas, en la actualidad muchos jóvenes de hoy "tienen inquietudes y buscan a Dios".
Por lo que respecta a su propia experiencia en los 'kikos", Débora indica que para ella el Camino Neocatecumenal es lo que la ha ayudado a encontrarse con Dios. "Yo ya crecí conociendo a los 'kikos', pues mi padre y mi madre ya pertenecían a este movimiento, si bien tuve también un momento de reflexión para valorar si ese era también el camino que quería para mí", señala.
"En mi caso, yo no puedo vivir la fe de manera individual, y, por otra parte, cuando Jesús instauró de algún modo el cristianismo hablaba de comunidades", recalca. En esa misma línea argumentativa, afirma que "el hombre solo no es nada" y recuerda que en la Iglesia primitiva había ya "una autenticidad" especial en los diferentes grupos de personas, que se encontraban unidas por "su amor al prójimo y su amor a Jesús". En ese sentido, cuando como católico vives todo ello en comunidad "te sientes reforzado de alguna manera".
DOS JORNADAS
Débora hace una buena valoración de los dos días que pasó en Madrid para ver al Papa. Su intención inicial era ir a la vigilia de oración con los jóvenes en la Plaza de Lima el sábado por la noche y luego a la misa del domingo por la mañana —a las 10.00 horas— en la Plaza de Cibeles, pero finalmente no pudo presenciar la primera en directo.
"El sábado no pudimos acceder a la vigilia, porque después de dos horas caminando y de otras dos esperando de pie, cuando estábamos ya a punto de entrar nos dijeron que el aforo estaba completo", lamenta. Así que decidieron ir a un parque cercano y seguir la vigilia a través de una pantalla gigante. "La verdad es que estuvo muy bien", sintetiza.
El domingo, en cambio, sí pudo estar presente en la eucaristía. "A las siete de la mañana estábamos ya en Cibeles, mientras que la gente que intentó entrar a las ocho ya no pudo hacerlo", enfatiza. "Para mí fue una pasada el hecho de que hubiera en un mismo lugar tantos jóvenes viviendo la fe, y haciéndolo además en silencio y con un respeto máximo", analiza Débora.
BALANCE POSITIVO
"Yo me quedaría con las palabras del Papa cuando dijo que tenemos que ser auténticos como lo era Jesucristo, porque muchos jóvenes que viven hoy pendientes de un 'like' ya no son auténticos y tampoco lo somos los mayores cuando queremos quedar bien con todo el mundo", contextualiza.
Débora ya había leído antes del viaje del Sumo Pontífice su primera encíclica, Magnifica humanitas, que le había gustado "muchísimo", pues a su juicio tenía "palabras muy buenas" y era "valiente y actual".
"Ahora, en este viaje, León XIV se ha superado, pues ha hablado muy bien y con mucha proximidad a los jóvenes", resume con emoción.








