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Santafé, el comisario que devolvió la luz ante tanta oscuridad de Penalva y Subirán

sábado 24 de septiembre de 2022, 03:00h

El comisario principal José Luis Santafé es desde esta semana Jefe Superior de la Policía Nacional en Baleares. Su elección por parte del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se conoció a finales del mes de julio pero no ha sido hasta este martes cuando se ha materializado su nombramiento en un emotivo acto al que no faltaron autoridades políticas, económicas, judiciales, policiales, miembros destacados de la sociedad civil y, por supuesto, amigos y familiares.

En él, tanto el director general de la Policía, Francisco Pardo Piqueras, como la delegada del Gobierno, Aina Calvo, alabaron su extensa carrera policial y su inmensa calidad humana. Santafé lo ha sido todo -de abajo a arriba- y allí por donde ha pasado ha dejado buenos amigos que hablan maravillas de él.

Trabajador infatigable, inteligente y con mucha mano izquierda, este madrileño de Malasaña (como a él le gusta recordar por lo que significan aquellos años 80 en ese barrio) entiende la labor policial como un servicio sagrado al ciudadano y al estado de derecho, velando siempre por el bien común y exigiéndose -a sí mismo y al resto- el máximo. Sus resultados como Jefe Operativo Regional con el anterior Jefe Superior, Gonzalo Espino, avalan su eficiencia al frente de un cuerpo que roza los 1.700 agentes, pero eso no es más que el colofon a una meteórica trayectoria que muchos -por no decir todos- sabían que acabaría en lo más alto.

En cualquier caso, y más allá de los méritos y las condecoraciones públicas está la valentía de este policía (de raza) que supo dar un golpe en la mesa -él, y un reducido grupo de compañeros- cuando un juez y un fiscal estaban traspasando todas las líneas rojas, arrasando derechos y prendiéndole fuego a la dignidad de la Justicia.

El Caso Cursach es un episodio negro de la historia de Baleares que aniquiló la presunción de inocencia de cientos de personas, destruyó la trayectoria de muchos de ellos y enfermó a tantos otros, comenzando por el propio Santafé. Pero el comisario no se arrugó y, rodeado de los mejores, se empleó en la búsqueda de la verdad. Informe tras informe fueron desmontando una instrucción plagada de irregularidades, desvaríos y mentiras que no se sostenían, y ahora son el juez y el fiscal los que se tendrán que sentar en el banquillo de los acusados por delitos gravísimos que se les presupone a muchos tipos de personas pero nunca a un juez y un fiscal.

Durante su discurso, Santafé aseguró que su nombramiento tenía un especial significado pues suponía "un respaldo claro e inequívoco a un grupo de personas, entre las que me encuentro, que fuimos injustamente cuestionados. No hace mucho tiempo, la oscuridad más tenebrosa nos acechó de una forma terrible, vertiéndose graves acusaciones y maliciosas insinuaciones, cuando sólo pretendíamos que se impusiese la verdad y la justicia".

Y de justicia también es reconocerle ahora, y de manera pública, su sentido del deber y su coraje.

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