El Servei de Salut de Baleares, el Ib-Salut, ha decidido poner en marcha las “facturas sombra”, un experimento de dudosa eficacia, pero que al menos sirve, al más puro estilo ZP, para desviar la atención, durante unos días, de los graves problemas que aquejan a la sanidad balear, llena de sombras y silencios sobre los que los responsables sanitarios de estas Islas pasan de puntillas, procurando esquivarlos y, si es posible, ocultarlos. Mientras se pierde el tiempo en preparar facturas informativas, que mucho me temo que van a enfadar más que concienciar a los ciudadanos, porque, aunque el conseller y sus gestores no se lo crean, las personas no van al médico para pasar el rato y consumir recursos sino porque se encuentran enfermos. ¿Qué la mayoría de los casos que llegan a Urgencias podrían resolverse en los centros de salud? Posiblemente, pero la gente está harta, cansada de esperar una prueba que no llega, un diagnóstico que se retrasa, una dolencia que le angustia y una respuesta a sus problemas, por lo que a la mínima oportunidad utiliza los servicios hospitalarios para saltarse las listas de espera. Si la sanidad funcionase como sus responsables creen que funciona, no harían falta estas facturas, ni se ocultaría la realidad de las listas de espera, ni las consultas de Atención Primaria estarían saturadas, porque no se sustituye a los médicos ausentes, ni se pediría a los profesionales que no filtrasen los problemas a los que se enfrentan cada día. Pero no, mientras el presupuesto en Sanidad ha disminuido en 100 millones de euros con respecto a 2009 y Baleares es la Comunidad con menor gasto sanitario por habitante y Son Espases es una “bomba de relojería” que les puede estallar en la cara, los políticos y sus gestores se dedican a destinar tiempo y recursos para que los ciudadanos, esos mismos que, en la mayoría de los casos, llevan cotizando toda su vida, sepan cuánto cuesta su paso por el hospital o por el centro de salud, pero eso sí, de sus gastos superfluos y prescindibles ni una sola palabra. No hacen falta “facturas sombras” sino empleo para que aumenten las cotizaciones y con ellas los ingresos destinados a la asistencia sanitaria. Y eso es a lo que los políticos deberían destinar todos sus esfuerzos.
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