El Obispado de Mallorca y la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) pusieron en marcha Stella Maris Mallorca en julio de 2024. Tal como explicaron en su momento desde el Obispado, esta organización internacional de la Iglesia católica "brinda asistencia humana y espiritual a la gente del mar, apoyando también a sus familias".
La sede de esta entidad, que fue cedida por la APB, se encuentra ubicada en el Contramoll-Mollet del Port de Palma. Dicho local fue inaugurado en la fecha citada por el obispo de Mallorca, monseñor Sebastià Taltavull, quien también bendijo las nuevas instalaciones. Desde entonces, se ocupan de este espacio nueve voluntarios laicos, que atienden a quienes lo deseen los martes y los jueves, desde las 10.30 hasta las 14.00 horas.

Así lo confirma a mallorcadiario.com el director de Stella Maris en Mallorca, Nadal Bernat. "Bajo el lema 'Un hogar lejos del hogar', nos dedicamos a la asistencia integral de los marineros y de los navegantes en aspectos espirituales, sociales y laborales, ofreciendo siempre una acogida humanamente cálida", especifica, una labor que se lleva a cabo sin importar la raza, nacionalidad, sexo, cultura, religión o ideología de esas personas.
UNA LARGA HISTORIA
Los orígenes de Stella Maris cabe situarlos en Gran Bretaña en los años veinte de la pasada centuria, si bien ya a finales del siglo XIX "varias misiones católicas para la gente de mar operaron bajo diversos auspicios, atendiendo el bienestar espiritual, social y material de las tripulaciones visitantes en múltiples puertos del mundo".
Teniendo en cuenta esos precedentes, el padre Egger creó Stella Maris en el Puerto de Glasgow en 1920, junto con el monje franciscano Peter Anson y el laico Arthur Gannon, quienes vieron clara la necesidad de un "trabajo apostólico específico" para las personas que pasan la mayor parte de sus vidas en el mar. El 4 de octubre de aquel tuvo lugar la primera reunión de Stella Maris — Apostolado del Mar en la capital escocesa. En España, Stella Maris está presente desde 1927, cuando abrió su primera sede en el Puerto de Barcelona.

En la actualidad, está organización está presente en 322 puertos de 56 estados. En nuestro país, opera en 15 puertos —incluido el de Palma—, contando en total con la participación de 114 colaboradores y voluntarios laicos, 10 capellanes y tres diáconos. En unos casos, estos agentes de pastoral contactan con las tripulaciones que atracan en los puertos, mientras que en otros casos reciben a los marinos que visitan sus respectivos centros. En todos ellos figura el emblema de Stella Maris, que es una insignia que representa el Sagrado Corazón de Jesús en un ancla antigua.
DESDE SANTA CREU
"Cada puerto tiene su propia peculiaridad, pues no es lo mismo un puerto dedicado a la pesca de altura, como el de Vigo, que uno dedicado al transporte de contenedores, como el de Amsterdam, o como los que hay en África o en Asia", subraya Nadal Bernat, para añadir: "Nuestro puerto originariamente estaba dedicado sobre todo a la pesca artesanal". Con el tiempo, pasarían a ser también muy importantes la llegada de mercancías y el transporte de viajeros.
Nuestro interlocutor recuerda que Stella Maris en Mallorca nace a partir de la Parroquia de Santa Creu, "que es la parroquia marinera tradicional de siempre". Precisamente, la sede de la Cofradía de Pescadores se encuentra en la barriada del Puig de Sant Pere, "en la que aún viven muchos pescadores". Así pues, "desde Santa Creu y a través del Bisbat se crea Stella Maris".

En este contexto, desde Stella Maris ayudan "a que la pesca tradicional siga teniendo cabida, a preparar las fiestas y a mantener todo lo que los pescadores han vivido durante generaciones y durante siglos", una labor que llevan a cabo junto con la Cofradía de Pescadores. En Mallorca, Stella Maris apoya también a los trabajadores de la marina mercante, a los trabajadores de la náutica y a los trabajadores de los cruceros.
LOS NUEVOS CRUCEROS
"Cada crucero cuenta con unos 1.000 o unos 1.500 trabajadores, de los cuales algo más del 30 por cien son filipinos, un 20 por cien son latinoamericanos y el resto son de diversos países del mundo", especifica Nadal Bernat, recordando que todos esos trabajadores "suelen estar embarcados en torno a ocho meses, sin poder ir a su casa". Esta circunstancia puede dar lugar a problemáticas "laborales, familiares, espirituales o sociales", que se intentan paliar o solventar desde Stella Maris.
Desde el Bisbat, recalcaron en su momento que en el ámbito espiritual, el Apostolado del Mar "significa una presencia de la Iglesia en medio del puerto". En ese sentido, "a los marineros se les ofrecen materiales catequéticos, biblias, rosarios, la posibilidad de celebrar misa y la posibilidad de poder recibir por e-mail las lecturas, oraciones y reflexiones propias de cada domingo".

Esta organización ayuda también a buscar una vivienda o a encontrar un trabajo en los casos en que se pide su colaboración para ambas cuestiones. "Nuestro servicio es un servicio integral humano, no sólo espiritual católico, pues también nos preocupamos por personas de otras religiones o por personas no creyentes", subraya su director.
"Una de las iniciativas que queremos poner en marcha es que los trabajadores de los cruceros puedan visitar de forma paulatina y de manera gratuita la Seu cuando desembarquen en Palma, para que puedan vivir de otro modo el hecho de fuera de su casa durante tantos meses al año", concluye.








