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Supergay

Por Gabriel Le Senne
jueves 14 de octubre de 2021, 05:00h

No ganamos para sustos. Empezamos con Heimdall, el dios nórdico, protector del Bifröst en Asgard, más negro que el carbón. Perdón por lo de negro; quiero decir de color (oscuro). Afroamericano. Racializado. Lo que sea. Era sólo un anuncio de lo que se nos venía encima.

La última, Superman gay. O bisexual. O diverso, o no heteronormativo. Lo que sea. Yo qué sé. A mí ya me parecía raro, con ese pijama ajustado. Lo que apuntan en un chat es que, ya puestos, podían haberse evitado esos músculos marcados, síntoma gordófobo evidente.

Lo que no les perdono es lo que se anuncia de Amazon: que su serie sobre ‘El Señor de los Anillos’ será multicultural, diversa y con fuertes personajes femeninos. A ver, diversa tenía que ser, porque medianos, elfos, orcos, hombres y un largo etcétera ya la hacían forzosamente ‘racializada’. Personajes femeninos potentes ya los había, desde Eowyn a Galadriel, por nombrar a dos. Pero, conociendo el percal, la cosa da muy mala espina. Si recordamos que Tolkien se enfadaba por una descuidada traducción al sueco de sus palabras inventadas, por ejemplo, podemos imaginar fácilmente que si levantara la cabeza volvería a enterrarla rápidamente.

No está de más recordar que Disney censura sus propias películas antiguas, o les añade advertencias, por no encontrarlas acordes a los valores actuales. Dumbo, Peter Pan o Los Aristogatos han sido víctimas de este puritanismo políticamente correcto. Como ‘Lo que el viento se llevó’, o tantas otras.

¿Es algo anecdótico, o resulta relevante? Es fundamental. Porque esta tendencia se repite en medios de comunicación, en escuelas y universidades: están imponiendo los valores denominados aquí ‘identitarios’, allí ‘woke’ (‘despierto’) de un modo claramente totalitario, censurando por cualquier medio cuanto vaya en su contra, e invadiendo todos los espacios con su propaganda.

La censura abunda también en las redes sociales. A Isabel Díaz Ayuso le borran una foto en Instagram porque estaba en los toros. Al diputado Francisco José Contreras le cierran la cuenta de Twitter porque niega que un hombre pueda estar embarazado. A Trump le expulsan sine die.

¿Y cuáles son esos ‘valores’ que se impulsan por estos métodos antidemocráticos? Los recubren de buenismo para que cuelen. La ideología de género, que teóricamente protege a las mujeres y a los trans, pero que, en realidad, acaba con ellos y confunde a todos, porque elimina los sexos. Instagram acaba de censurar la publicación de un estudio científico que mostraba que los varones tenían ventaja en ciertos deportes. ¡Vaya, algo revolucionario que nadie sabía! Pues censurado. ¿Por qué? Porque sería ‘discurso de odio’, que es la excusa para censurar lo que les dé la gana.

Más ‘valores’: LGTBI. Todas las ‘orientaciones sexuales’ que quieran. Para las que ya hay absoluta libertad en Occidente, faltaría más. Pero no quieren ni que podamos opinar que este desenfreno no es lo ideal. Otra, la ‘teoría crítica racial’. Racismo, indigenismo. Si criticas la inmigración ilegal: racista, xenófobo. ¿Por qué no derogan todas las leyes de extranjería, entonces?

Por supuesto, no puede faltar la nueva religión climática. Se empiezan a censurar ya también los discursos ‘negacionistas’ del cambio climático acojonante. Yo no niego el cambio climático: siempre ha existido. Otra cosa es que los Estados puedan preverlos, controlarlos, y que deban sablearnos a impuestos, encarecer la luz y decirnos qué comer, porque el clima cambie.

¿Se me olvida algo? Bueno, tenemos la Igualdaz, que no es la igualdad ante la ley de toda la vida, sino todo lo contrario. Es la discriminación, pero positiva, porque lo dicen ellos. Así llegaremos a ser todos iguales, gracias a que nos traten a todos diferente. Pero ellos no serán iguales, claro; unos son más iguales que otros, ya se sabe.

Y claro, a todo esto hay que añadir las recientes dictaduras sanitarias, que suprimen el debate y monopolizan la Ziencia. Como las actas de los expertos de Sánchez, y sus estados de alarma inconstitucionales. Todo lo hizo siguiendo a la Ziencia. Luego, al cabo de un año, se descubre que los zientíficos eran sus amigos invisibles, pero ya no importa, porque la gente se olvida y prefiere no complicarse. Todo va bien, no seas conspiranoico intensito. Mira que Newtral lo desmiente.

Aunque no estén de acuerdo en todo o parte de lo que antecede, si no ven que todo esto conduce a la erosión de nuestras libertades, de expresión, de pensamiento, de prensa, y hasta religiosa, con el tiempo, y al engrandecimiento de un Estado cada vez más poderoso y con menos frenos, en connivencia con las grandes multinacionales, es que necesitan gafas. Con cristales como los de José Mota cuando hace de Bartolo.
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