Después de nueve meses de investigación, la Guardia Civil ha esclarecido que el tractorista que mató a un motorista en Campos había consumido cocaína e iba sin iluminación. Los hechos ocurrieron en julio de 2025 en la carretera que une Campos con Santanyí, y no fue hasta el pasado 30 de marzo de 2026 cuando el presunto responsable fue formalmente investigado.
El siniestro se produjo de noche. Una moto BMW R1150R colisionó por alcance contra un tractor agrícola. El motorista quedó tendido en el asfalto a escasos metros de su vehículo, que presentaba daños de gran consideración.
Los agentes de la Guardia Civil que llegaron al lugar iniciaron maniobras de reanimación de inmediato, pero los servicios médicos confirmaron el fallecimiento en el lugar. El conductor del tractor no estaba.
UN TRACTOR ABANDONADO A 120 METROS
Tras una inspección de la zona, los agentes localizaron el vehículo agrícola abandonado a unos 120 metros del punto de impacto. El conductor había huido sin prestar ningún tipo de auxilio al motorista que acababa de atropellar.
Horas después, el Equipo de Investigación de Siniestros Viales de la Agrupación de Tráfico, en colaboración con el Servicio de Criminalística, localizó al conductor en una finca próxima al lugar del accidente. Sometido a las pruebas de detección de alcohol y drogas, el resultado fue negativo en alcohol pero positivo en cocaína, extremo que fue posteriormente confirmado por un laboratorio de referencia.
SIN LUZ, DE NOCHE Y EN UN CAMBIO DE RASANTE
La investigación posterior desveló que el tractor agrícola presentaba deficiencias graves en su sistema de alumbrado. Un factor que, según la Guardia Civil, habría condicionado de forma determinante la visibilidad y la capacidad de reacción del motorista, teniendo en cuenta que el accidente se produjo en condiciones nocturnas, en una carretera sin iluminación y en un tramo con un cambio de rasante.
La combinación de todos estos elementos —un conductor bajo los efectos de la cocaína, un vehículo en condiciones antirreglamentarias, la oscuridad y la orografía del tramo— configura el escenario que la Guardia Civil ha tardado meses en reconstruir con precisión antes de formalizar la investigación.
NUEVE MESES DE INVESTIGACIÓN
Desde el siniestro en julio de 2025 hasta la investigación formal el 30 de marzo de 2026 transcurrieron más de ocho meses. El Equipo de Investigación de Siniestros Viales llevó a cabo un trabajo minucioso de reconstrucción de los hechos para sustentar los tres delitos imputados al conductor: abandono del lugar del accidente, omisión del deber de socorro y homicidio por imprudencia grave.
La Guardia Civil ha recordado con motivo de este caso que todo conductor implicado en un accidente está obligado a detener el vehículo, permanecer en el lugar, señalizar la zona, avisar al 112 o al 062 y auxiliar a los heridos en la medida de lo posible. El abandono del lugar, subraya el instituto armado, constituye un delito y una conducta especialmente grave al dejar desamparadas a las víctimas y dificultar su atención inmediata.








