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Transitar por la Plaza del Olivar y aledaños

jueves 01 de diciembre de 2022, 01:00h

Tengo el aparcamiento de mi vehículo en la plaza del Olivar, un lugar privilegiado, ya que está a un minuto andando de mi oficina.

Pero, desde hace un par de años, llegar hasta él es casi una misión imposible. Que si el carril, bici, las calles peatonales, los patinetes y los peatones que cruzan la calle sin mirar, todo esto hace que esta zona de Palma sea terriblemente intransitable.

Igual te puedes cargar a un transeúnte que camina mirando el móvil y cruza la calle hablando por el mismo sin parar, que a una bicicleta, que piensa tener todos los derechos del mundo, que a un dichoso patinete eléctrico, que circulan como si fueran en una moto, las cuales circulan también sin mirar a ningún lado.

Y es que, realmente, se ha convertido en un caso de infarto poder aparcar en nuestro propio parking.

Me gustaría que aquellos que crean las leyes de circulación en la ciudad, por un solo día, lo intentaran a las 8,30 o las 9 de la mañana. ¡Y ya no hablemos a las 12 del mediodía!

Uno va de infarto en infarto, de susto en susto, pensando que se le va a tirar el monopatín dichoso, la bicicleta o el ciclomotor.

Sinceramente no es un tema de ir despacio, pues yo voy a 30 por hora, ya que no te permite hacerlo más rápidamente la situación, pero es realmente estresante.

Y, sinceramente, amigos lectores, sobre todo mi queja hoy es sobre los monopatines eléctricos, que digo yo que pareciera que, al montarse en uno, creen ser Michael J. Foox en 'Regreso al futuro' y no se dan cuenta de que ponen en riesgo su propia vida y la de los demás.

Y no pretendo que quiten esos dichosos aparatos, puesto que es una batalla perdida; simplemente, es llamar a la reflexión de todos aquellos que los emplean para que utilicen el sentido común, al igual que las bicicletas o los vehículos, claro está.

El sentido común debería de dictar que, si ves saliendo un coche del parking, que viene de una cuesta y la visibilidad es nula, tengan cuidado a la hora de pasar al lado; o que, si lo ven acercándose a un 'ceda el paso' tengan la prudencia de reducir la velocidad y no ponerse como energúmenos gritando sobre sus derechos.

Simplemente, una vez más, es ser conscientes de que la vida de todos está en juego y que no estamos en una jungla intentando ser el león más fuerte, porque, por mucho que se pongan tontos, el más fuerte sería el vehículo de 4 ruedas y su carrocería, la cual siempre ganaría la batalla.

Durante muchas décadas, me he movido en moto por las ciudades y siempre tuve muy presente que, en la carretera, mi cuerpo era mi chasis y que, si intentaba ganar la batalla contra un coche, siempre la perdería.

Pero muchas de las personas que circulan en esos monopatines y bicicletas parecen haber olvidado la ley del más fuerte, y, en ocasiones, me pregunto si buscan la confrontación para ganar algún dinero extra a final de mes, que la vida está muy 'achuchá' y cada vez cuesta más llegar al día 30.

Por favor, si tengo la fortuna de que alguna persona que gusta de utilizar alguno de estos mecanismos de locomoción me esté leyendo, ¡por favor!, pido sentido común, que sé que es el menor de los sentidos, pero todos deberíamos hacer un esfuerzo, al igual que los coches, lo hemos tenido que realizar circulando a 20 por hora, sin casi poder meter la primera. Tengan a bien ir con ese citado sentido al circular por el centro de la ciudad.

Y estén tranquilos, que esta batalla, gracias a nuestros dirigentes, también la ha ganado el león más chico.

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