Vivir solo cuesta la vida

El Dr. Martí March, pollencí, excelente persona y cirujano del Hospital de Son Llatzer y delegado, durante muchos años del Sindicato Médico Balear, acaba de jubilarse con una gran creatividad y se ha estrenado como poeta. En la librería Babel, junto a su esposa, Carmen, rodeado de muchos amigos y colegas, - gran poder de convocatoria el suyo-, nos presentó su ópera prima literaria: La Muerte paso a paso y otros poemas-

Quiero compartir algunas de las reflexiones, qye realice en el acto de la presentación del poemario. “La muerte es un hecho biológico, inevitable y trascendental para el propio individuo y su entorno más cercano. Y hablar de la muerte es hablar de Dios, de la existencia, de las creencias que uno logra consolidar a lo largo de su vida.

Este poemario no pretende ser un manual ni una explicación filosófica, es solo una visión contemplativa de los hechos tal como suceden, eso sí, desde el punto o dimensión que es capaz de permitir la poesía.

La gran mayoría de los humanos vivimos inmersos en lo cotidiano, los temas del espíritu se fomentan escasamente en la sociedad actual y existe una crisis de religión en el mundo occidental. El día a día, lo doméstico, ocupa la mayor parte de nuestro tiempo, somos de esos alumnos que, al ser preguntados, desconocen la respuesta, si es que la hay; y sorprendidos, con la mente en blanco, nos enfrentamos a la muerte, con exagerado temor y desesperanza, como verdaderos autómatas, imbéciles e inconscientes, balbuceando o repitiendo rezos o, simplemente, dejando que en el tiempo se desvanezcan las verdaderas preguntas, para sumergirnos cuanto antes en esa rutina desprovista de alusiones al tema.

Como digo, no es un manual explicativo y sólo plantea preguntas o necesidades y, por supuesto, no da ninguna respuesta. Creo que si uno intenta dar un sentido a su vida, posiblemente se enfrenta a la muerte con mayor comprensión y sosiego. Y los límites son proporcionales a la dedicación de la espiritualidad, además, más que imponer las creencias, éstas deben fraguarse en uno mismo, para que tengan una utilidad, aunque pequeña o posible.

Tal como escribe George Sand, «la caridad con el hombre, la humildad con Dios y la dignidad con uno mismo» deberían regir nuestra existencia.

En definitiva, este poemario es una visión poética sobre la existencia y la no existencia, salpicada de dudas y contradicciones, solo un esbozo, un relámpago en la oscuridad del día a día, un modesto planteamiento a la reflexión, sobre un tema que nos incumbe, un tema fundamental que nos incumbe, posiblemente el tema que más nos incumbe. Este poemario está dedicado, sin ironía, “a los malos ateos y peores creyentes”; cada cual sabrá dónde ubicarse. Aborda temas como la existencia, las creencias y la muerte, poniendo de relieve el desinterés actual respecto a estos temas”

Tenemos que hablar de la muerte directamente, de manera realista, ya que el temor a la muerte no puede amargarnos la vida y convertirnos en vidafobicos. Hablar de la muerte nos convoca a hablar del sentido de la vida y de nuestro compromiso con ella.

Como ni el sol ni la muerte se pueden mirar de frente mucho rato, leer el fértil poemario de Marti, nos permite reflexionar, como él hace, sobre las verdades existenciales, sobre la espiritualidad, sobre la ambivalencia de nuestras creencias, sobre cómo construimos nuestra vida, sobre cómo gestionamos el tiempo que nos queda por vivir y sobre la trascendencia. Es decir, su poemario es un atajo al alma. La muerte como decía el filósofo es la imposibilidad de más posibilidades, por eso nuestro reto es consumirla y alcanzar nuestro potencial.

 En nuestra necesaria ITV (Inspección de tácticas vitales) ejercicio clave para aumentar nuestra introspección y capacidad reflexiva, un ítem principal, pensar en la muerte, para organizar mejor nuestra vida y nuestras relaciones con los demás. Porque como dice el escritor existencialista, el primero fue Epicuro, MiIan Kundera, lo que nos aterra de la muerte no es perder el futuro sino el pasado. De hecho el acto de olvidar es una forma de muerte que siempre está presente en nuestra vida.

Porque tomemos conciencia de que vivir solo cuesta la vida. Y hay que roerla hasta el hueso.

Ya saben en victoria transitoria porque nunca hemos estado en doma. Ah y lean el poemario. Les encantará.

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