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Ya no se pondrán más las batas blancas

jueves 14 de mayo de 2020, 09:20h

Dra. Manuela García. Presidenta del COMIB / Dr. Miguel Lázaro. Presidente de SIMEBAL

De entrada, muchas gracias al mallorcadiario.com por darnos la oportunidad de publicar este artículo. Hoy jueves es un día de homenaje para los sanitarios muertos en España, desde que empezó la pandemia. Hoy es un día de luto para llevar crespones en nuestros corazones dolientes. Hoy es un día preñado de dolor, pena también impotencia e indignación. Nuestra sinfonía límbica resuena en un caleidoscopio emocional que es el magma de nuestro duelo individual y colectivo. Para empezar a elaborar el duelo individual y colectivo que tenemos, hay que aceptar este baño de la verdad, es decir, la dureza sobrecogedora y la soledad de los datos. El lunes, día que escribimos este artículo había 227.436 infectados, 26.770 muertos (cifras ficticias), 137.200 recuperados, más de 45.000 sanitarios infectados, más de 70 fallecidos y 47 médicos en activos muertos por el coronavirus, desde que empezó la pandemia y ocuparon las trincheras para intentar contenerlo, por arriesgar su vida por sus pacientes y probablemente por enfrentarse a la letalidad del Covid 19 con la banalidad de los “escudos” protectores. A pecho descubierto. ¿Hay algún testimonio mayor de generosidad y de ejemplaridad?

Los números son como una gota malaya, torturante y difícilmente soportable que inunda nuestro cerebro en cada minuto del día. Siempre seremos acreedores eternos con ellos. Y tenemos suerte, porque lo trágico es que podían ser muchos más. El fenómeno de porqué hay tantos sanitarios infectados en España comparado con todos los países, el hecho de que ocupemos el primer lugar en profesionales contagiados, es noticia en la mayor parte de los países, donde además sorprende la gran diferencia con las restantes naciones. Es como una espada de Damocles pende amenazadora sobre todos los sanitarios y hay que seguir consumiendo realidad, por dura que sea, trabajar de sanitario español es un gran riesgo. El gran coste en vidas dice mucho de cómo son cuidados los profesionales por el sistema sanitario.

Hoy jueves ,14 de mayo es el día elegido por todas las organizaciones sanitarias médicas que componen el Foro de la Profesión Médica integrado por: OMC, CESM, Decanos de Facultades de Medicina, Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina y Sociedades Científicas, Consejo de Especialidades en Ciencias de la Salud y Federación de Asociaciones Médicas Españolas), para homenajear a todos los sanitarios, con un recuerdo especial por todos colegas muertos. El colectivo médico ha sido la categoría más “castigada” y no hay amnesia humana que olvide el rastro de 22 lápidas de médicos en activo fallecidos, ni para sus sepelios sin la despedida deseada, preñados de la soledad de sus familiares. Nuestra más profundad condolencias. Tenemos la obligación moral de recordarlos y de homenajearlos, siempre. La mayor parte médicos de la abnegada y extraordinaria Atención Primaria. Nunca tantos les debieron tanto a tan pocos.

Ya que no es posible nombrarlos a todos, hoy es un día, en el cual todos estamos convocados. Hay que estar con la mente, en las redes sociales y en ese acto de duelo-luto colectivo que se escenificará a las 12 de la mañana, con un emotivo silencio de dos minutos, que será más fértil, evocador y conmovedor que nunca. Silencio compartido en todos los ámbitos sanitarios y no sanitarios: hospitales, clínicas, centros sociosanitarios, ayuntamientos, farmacias, administraciones públicas, etc. El duelo y el luto es de todos. Está claro, los médicos no son héroes, pero se comportan como personas imbuidas por un gran compromiso empático y alto nivel de responsabilidad vocacional.

No solo tienen conocimientos técnicos y habilidades, sino que se mueven por el imperativo ético. Como decía Friedrich Nietzsche, “el que tiene un porqué es capaz de soportar cualquier como”. Ese “porqué”, está integrado en el ADN de la profesión médica desde tiempo inmemorial. Ya estaba escrito en el código de Hammurabi y después en el juramento hipocrático: la relación médico-paciente es el eje de la profesión médica, que hoy con esta pandemia emerge y se reactualiza de nuevo como el GPS de nuestro quehacer profesional. Ciencia, con-ciencia y compromiso ético. Nuestro agradecimiento y nuestra memoria a todos los sanitarios fallecidos, por su capacidad de sacrificio, generosidad y ejemplaridad.

Pero hoy también es el día mostrarse agradecidos y orgullosos de todos los profesionales sanitarios y no sanitarios, muchos de ellos recuperados tras haber sido contagiados y que son los artífices de esos 137.148 pacientes recuperados en España y 1.405 en Baleares. Este es el mojón esperanzador que debe ser el eje de nuestra resiliencia personal y colectiva futura. Hemos estado, estamos y seguiremos estando. A las duras como ahora y a las maduras, las 25 horas del día y los 365 días al año. Ese es nuestro deber: curarlos si podemos, pero siempre consolarlos y acompañarlos. Los 47 médicos fallecidos son el paradigma de estos valores y son el testimonio extremo de nuestra ética profesional, de ahí que se merezcan nuestro homenaje.

Y no me quiero olvidar de los llamados profesionales “esencialistas” muertos en servicio de los ciudadanos, ni de los profesionales de otras categorías del personal sanitario fallecidos ni de sus familias. Nuestro reconocimiento agradecido por vuestra empatía sin fin. DEP y nuestro pésame a las familias de los 209 fallecido.

El personal sanitario y no sanitario fallecido en acto de servicio debería de ser condecorado con la Orden del Mérito Civil o la Real Orden de Isabel la Católica. También hemos propuesto el Premio príncipe de Asturias para todo el personal que trabajan en el ámbito sanitario. Se lo merecen y estoy seguro de que la ciudadanía (gracias por esos aplausos de agradecimiento que son inyecciones de moral diarias), lo apoyaría masivamente.

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