La entrevista que este domingo publicó este digital al diputado de Podem, Juan Pedro Yllanes, muestra a un político sin experiencia que se ha dado de bruces con la realidad de las cosas y se muestra desconcertado. Se declara molesto por las críticas que recibe tanto él como su compañera en el Congreso, Mae de la Concha, ya que hay quien considera que trabajan poco a la vista de las escasas iniciativas que protagonizan en Madrid, cuando él debiera de tener claro que la crítica a los representantes de los ciudadanos es algo intrínseco a la democracia y, en cierto modo, inevitable. Muchas más críticas ha lanzado su formación a los representantes de otros partidos, bastante menos fundadas que las que ahora él recibe, por lo que no debiera tener la piel tan fina.
El magistrado en excedencia también defiende el papel que Podem ha jugado en Balears, dando apoyo al Govern desde el Parlament, considerando que el resultado es satisfactorio. Además, considera que han demostrado ser un grupo en quien se puede confiar, pero es dudoso que incluso sus socios opinen tal cosa, teniendo en cuenta las crisis que el Govern ha vivido, motivadas por líos internos de la formación morada o directamente por su descarada manía de desmarcarse de sus socios, como con la aprobación de la Ley turística, la reciente Ley de Urbanismo o incluso con la exigencia de dimisión del vicepresidente Biel Barceló.
Que alguien tan significado en Podem como Juan Pedro Yllanes, considere que Biel Barceló ha pasado a la historia como el vicepresidente de Balears que tuvo que dimitir, en lugar de analizar y poner en valor los aspectos positivos de la gestión de Barceló al frente de Turismo, denota claramente la visión que tiene más preminencia en Podem, que es la de ver siempre el vaso medio vacío y una continua actitud crítica que más correspondería a la oposición de PP y Cs, que a un partido que da apoyo al Govern.





