Días 9, 10 y 11 de enero

La zarzuela vuelve a Palma: La Corte de Faraón más queer se representa en el Principal

Escena de la zarzuela La Corte de Faraón en el Teatre Principal de Palma.
El tenor Enrique Viana interpreta a Sul, un 'regalo' del rey de Babilonia.

La zarzuela «La corte de Faraón», escrita por Guillermo Perrin y Miguel Palacios, se erige como un ícono del doble sentido y la ambigüedad sexual. La reciente coproducción del Teatro Arriaga y Teatro Campoamor, bajo la dirección de Emilio Sagi y Carlos Aragón, valora esta obra sin reservas. Con un elenco destacado, especialmente Enrique Viana como Sul, la producción es una celebración irreverente del humor y el deseo, brindando a los espectadores una experiencia divertida y contemporánea.

Si el libreto de Guillermo Perrin y Miguel Palacios de la zarzuela La corte de Faraón ya es, por naturaleza, un monumento al doble sentido, la ambigüedad sexual y la transgresión sicalíptica, el ensayo general de la coproducción del Teatro Arriaga y Teatro Campoamor, con la dirección escénica de Emilio Sagi y Carlos Aragón a la batuta confirma que esta producción ha decidido ir hasta el fondo, sin miedo y sin medias tintas. Y lo hace, sobre todo, gracias a un elenco entregado, consciente de que no se trata de “insinuar”, sino de asumir con inteligencia y humor lo que Perrín y Palacios dejaron escrito negro sobre blanco.

La gran sensación de la noche es, sin discusión, Enrique Viana en el papel de Sul. Su actuación como Drag Queen es soberbia, desatada, milimétricamente exagerada y de una comicidad arrolladora. No hay impostura ni chiste fácil: hay oficio, una lectura finísima del texto y una conexión inmediata con el público, que responde con carcajadas y aplausos espontáneos. Viana se adueña de la escena con una voz arrolladora de registros espectaculares, lo que convierte a Sul en el catalizador queer del espectáculo, un personaje que rompe la cuarta pared y dinamita cualquier tentación de corrección. Es, sencillamente, el alma gamberra de la función.

Escena de La Corte de Faraón en el Teatre Principal de Palma
Cuadro segundo de la obra, en el encuentro entre José y Lota.

Frente a ese exceso calculado brilla el Casto José de Jorge Rodríguez-Norton, impecable tanto vocal como escénicamente. Su José es atractivo, ingenuo solo en apariencia y constantemente acosado por un deseo que no comprende —o que no quiere asumir—. El famoso “Yo soy el casto José” se convierte aquí en un prodigio de ironía: cuanto más proclama su virtud, más evidente resulta el caos erótico que genera a su alrededor. Rodríguez-Norton maneja con inteligencia ese equilibrio entre candidez y ambigüedad, sosteniendo uno de los pilares dramáticos de la obra.

El Putifar de Enrique Torres explota con eficacia la comicidad del general impotente, un personaje patético y entrañable a la vez, mientras que Carmen Romeu dota a Lota de carácter, sensualidad y una frustración sexual perfectamente reconocible. Manel Esteve Madrid, como Faraón, compone un monarca hedonista, fascinado por el cuerpo joven de José, y María Rodríguez ofrece una Faraona vocalmente sólida y escénicamente cómplice en ese juego de deseos cruzados. El trío de viudas —Begoña Gómez, Serena Pérez y Amelia Font— funciona como un mecanismo cómico perfectamente engrasado, especialmente en el célebre terceto, cargado de intención y picardía.

El talento del escenógrafo Daniel Bianco, Gabriela Salaverri en vestuario, la coreografía de Nuria Castejón y Eduardo Bravo en la iluminación, contribuyen a la excelencia dramatúrgica de la obra.

Escena de la zarzuela La Corte de Faraón en el Teatre Principal de Palma
Representación de La Corte de Faraón en el Teatre Principal de Palma.

Mención aparte merecen la Orquestra Acadèmia 1830, dirigida con pulso teatral y sentido del ritmo, y el Cor del Teatre Principal de Palma, fundamentales para sostener el carácter festivo y deslenguado de la partitura de Vicente Lleó. Ambos cuerpos musicales responden con precisión, brillo y una energía que empuja la acción sin caer nunca en lo rutinario.

El ensayo general deja claro que esta Corte de Faraón no es “moderna” por forzar lecturas actuales, sino por atreverse a ser fiel al libreto. Una fidelidad que, en 2026, solo puede leerse como una celebración descaradamente gay, moderna, irreverente y profundamente divertida. Toda una oportunidad para reencontrarse con la zarzuela e incluso para descubrirla.

La opereta vuelve así al Teatre Principal de Palma de la mano de su director, Miquel Martorell; un género injustamente relegado pero que con representaciones como las que se ofrecen los días 9, 10 y 11 de enero, volverá a entusiasmar al público mallorquín.

Programa de mano 'La corte de Faraón'

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