Repertorio ecléctico

La Orquesta Sinfónica de les Illes Balears entusiasma en su Concierto de Año Nuevo

La Orquesta Sinfónica de les Illes Balears en el escenario durante el Concierto de Año Nuevo
La Orquesta Sinfónica de les Illes Balears brilló en su Concierto de Año Nuevo.

La Orquesta Sinfónica de les Illes Balears brilló en su Concierto de Año Nuevo, destacando por su madurez artística y dirección de Pablo Mielgo. Los solistas, Sandra Ferrández y Javier Franco, emocionaron al público, evidenciando la evolución y cohesión de la orquesta.

La Orquesta Sinfónica de les Illes Balears volvió a demostrar en su Concierto de Año Nuevo que atraviesa uno de los momentos de mayor solidez artística de su historia reciente. El concierto de ayer en el Palau de Congressos de Palma, que se repite este viernes en el Auditorio de Manacor,  fue una exhibición de oficio, estilo y madurez orquestal, sostenida por una dirección clara y eficaz de Pablo Mielgo, que conoce a la perfección los resortes expresivos de la Orquestra Simfònica de les Illes Balears y sabe cómo extraer de ella un sonido compacto, flexible y elegante .

Desde la obertura de Così fan tutte, la OSIB mostró un equilibrio notable entre transparencia clásica y nervio teatral. En el bloque straussiano, la orquesta desplegó su mejor carta: el control del pulso y del color. El Kaiser-Walzer destacó por la elasticidad rítmica. Las maderas aportaron carácter y picardía en la Schützen-Quadrille y en la Tritsch-Tratsch Polka, con ataques precisos y una dicción instrumental clara, sin borrones.

Especial mención merece el trabajo de acompañamiento vocal de los dos solistas invitados al concierto, la mezzosoprano Sandra Ferrández y el barítono Javier Franco, dos figuras de renombre en el panorama lírico nacional, que lograron emocionar al público que llenó el Auditorium Illes Balears del Palau de Congressos. La OSIB supo acompañar a los solistas con un colchón sonoro dúctil, atento a la respiración y al texto.

La Orquesta Sinfónica de les Illes Balears en el escenario durante el Concierto de Año Nuevo
Los artistas fueron generosamente ovacionados por el público.

En La ci darem la mano o Lippen schweigen, la orquesta fue un socio musical inteligente, regulando dinámicas con sensibilidad camerística y evitando cualquier tentación de protagonismo innecesario. Esto habla de una orquesta que escucha, que dialoga y que entiende el canto desde dentro.

El repertorio lírico español permitió lucir una paleta tímbrica más directa y expresiva. En los preludios de El Bateo y La Revoltosa, la OSIB mostró músculo rítmico, brillo en la percusión y una cuerda grave bien asentada, sin perder nunca claridad en los planos sonoros. La precisión de las entradas y la limpieza en los cambios de carácter evidenciaron un trabajo previo meticuloso.

En conjunto, el concierto confirmó una realidad incuestionable: la OSIB no es ya una orquesta “correcta”, sino una formación con personalidad, sonido propio y ambición artística. Bajo la batuta de Mielgo, la Simfònica balear ha ganado cohesión, confianza y, sobre todo, credibilidad.

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