La imagen según se llega a la sala de admisión del Institut Balear de Salut Mental de la Infància i l'Adolescència (IBSMIA) en el Hospital Son Espases es absolutamente descriptiva: niños y adolescentes, esperando a ser tratados, móvil en mano. Los juegos online, Facebook o Tuenti acaparan su atención.
"No podemos concluir que las redes sociales sean el origen de sus patologías pero sí, en muchos casos, que los fomentan". Son palabras del director del centro, el doctor Jaume Morey. Por su unidad -con presencia en el resto de islas- pasan diariamente 200 familias, más de 70.000 jóvenes al año. Todos ellos sufren trastornos mentales como la ansiedad, depresión, bipolaridad, psicosis o problemas de la conducta alimentaria. De ellos, 13.000 son considerados casos graves. En un elevado número de ocasiones requieren de ingreso.
Cada uno se estudia y trabaja de manera individual -"en la mayoría el tratamiento dura toda la vida"- pero, cada vez más, se detecta el efecto nocivo de internet sobre sus conductas. Por ejemplo, un adolescente con un episodio depresivo que pasa horas delante de Facebook puede empeorar seriamente "ya que lo más común en dichared es que la gente suba sus alegrías, no sus desgracias ni penas. Y ello provoca un sentimiento de caída en el joven".
Terminantemente prohibido ver en la televisión "La que se avecina" y "Hermano Mayor" es otra de las máximas. "Fomentan la ansiedad, los nervios -en el caso segundo- y las conductas sociales poco adecuadas -en el caso de la serie", cuenta una de las doctoras de la unidad.







