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Esperando a Biden

lunes 09 de noviembre de 2020, 00:00h

Resulta evidente que los previsibles cambios que implicará el relevo de Donald Trump al frente de la primera potencia mundial acabarán afectando a procesos, circunstancias y problemas globales, con Baleares no lejos de algunos de estos aspectos. Las relaciones con Cuba, los aranceles a productos agrícolas o la propia gestión de un Brexit más o menos duro -según apoye Estados Unidos una u otra opción- son cuestiones que pueden enfocarse con Joe Biden de forma notablemente diferente a cómo se han enfocado en la era Trump.

Por una parte, habrá que ver los pasos que da el nuevo inquilino de la Casa Blanca en el terreno comercial, un aspecto en el que el presidente saliente apostó por un claro proteccionismo, aunque ello le llevara a una guerra comercial con China con consecuencias en medio planeta. Los aranceles sobre productos agrícolas -resultado de esta guerra comercial- han sobrevolado también el campo mallorquín y la producción agraria europea. Es de esperar que con Biden se relaje la tensión y mejore la política comercial a un nivel mundial.

Con Cuba, por su parte, Trump optó por frenar la apertura iniciada durante el mandato de Obama, activando, además, en marzo del año pasado, leyes como la Helms-Burton que prevé la posibilidad de que en los tribunales de Estados Unidos se puedan entablar demandas contra las empresas instaladas en Cuba, un país donde las compañías hoteleras mallorquinas llevan décadas siendo protagonistas del desarrollo turístico de la isla. Empresarios de la talla de Gabriel Escarrer o Miquel Fluxá no han ocultado -al contrario, lo han explicitado en repetidas ocasiones- sus críticas a la gestión de Trump, así como la necesidad de volver a impulsar la apertura hacia Cuba.

Cabe esperar que Biden como presidente prosiga la política que emprendió la administración de la que ya fue vicepresidente con Barak Obama. Una política que también tendrá que definir las relaciones con Europa. De ello podría depender la propia resolución del Brexit, un proceso en el que Trump ha mostrado unas claras simpatías en favor de las decisiones de Boris Johnson, aunque estas implicasen una salida sin acuerdo. Roto ahora el tándem Trump-Johnson, habrá que ver si el premier británico rebaja el tono de su discurso ante Bruselas y si la Unión Europea vuelve a ser para Estados Unidos el socio preferente que fue, consumándose el Brexit en unos términos consensuados por ambas partes.


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