La Associació del Petit i Mitjà Comerç de Mallorca, Pimeco, vuelve a la carga contra las Zonas de Gran Afluencia Turística (ZGAT) y exige que se modifiquen para que las grandes superficies de más de 300 metros no puedan abrir más allá de un máximo de 10 festivos al año. Lo justifica porque, según ellos, “se ha desvirtuado la figura de las zonas de afluencia turística” y que esta situación perjudica al pequeño argumento, por lo que hay que tomar medidas para protegerlo.
La protección a los asociados de Pimeco siempre se plantea desde la prohibición de la actividad al resto
Es verdaderamente pasmoso que Pimeco plantee como medida para proteger al pequeño comercio que se obligue a cerrar a la competencia. En lugar de buscar fórmulas para aumentar la competitividad e incentivar el comercio que las pequeñas y medianas superficies representan, se buscan fórmulas que limitan la competencia mediante la restricción de horarios y la prohibición de abrir los festivos. En suma, la protección a los asociados de Pimeco siempre se plantea desde la prohibición de la actividad al resto de comercios, lo que se traduce en menos competencia de la que siempre salen perjudicados los consumidores.
El intervencionismo que reclama Pimeco, a parte de la lógica oposición de los comercios afectados y de sus clientes, se sostiene en base a criterios del siglo pasado. Ignora que hoy en día cualquiera puede comprar desde el sofá de su casa en las grandes plataformas de venta por Internet, muy a menudo fuera de España e incluso de Europa. Las restricciones que exige Bernat Coll para sabotear las ventas de sus competidores son ajenas a la lógica, al sentido común, al libre mercado y a los derechos de consumidores y usuarios.




