Jaume Mut, investigador UIB

"No se trata de quitar el móvil, sino de enseñar al niño a usarlo correctamente"

Estudiantes caminando por el campus de la UIB .
Estudiantes caminando por el campus de la UIB mientras miran el móvil. | Autor: J. Fernández Ortega.

Mallorcadiario.com se ha adentrado en la Universidad de las Islas Baleares (UIB) para poner el foco en una escena cada vez más habitual: niños y niñas -y bebés- que deslizan el dedo por una pantalla antes incluso de saber hablar. Allí, el investigador Tomeu Mut, del Grupo de Investigación Escuela Inclusiva y Diversidades (GREID), ha analizado -junto a Sebastià Verger- cómo los móviles y las tablets han irrumpido en la vida cotidiana de los niños de 0 a 6 años y qué consecuencias puede tener un uso desmesurado.

El Dr. Bartomeu Mut Amengual es licenciado en Pedagogía, además de profesor titular del Departamento de Pedagogía Aplicada y Psicología de la Educación y vicedecano de la Facultad de Educación de la UIB. Centra su trabajo en la educación temprana, la organización escolar y los usos educativos de la tecnología. “La pantalla se ha convertido en el gran conciliador de las familias y eso preocupa”, advierte Mut, que insiste en que el debate no va de demonizar la tecnología, sino de distinguir con claridad entre acompañar su uso… o dejar que sustituya lo esencial.

Tomeu Mut durante una entrevista en la UIB con fondo de estantería
El catedrático Tomeu Mut en su despacho de la UIB. | J. Fernández Ortega

El estudio, titulado Análisis del uso de las pantallas en niños 0-6 años de las Islas Baleares, ha sido encargado por la Conselleria d'Educació i Universitats y presentado la semana pasada. Con 8.991 cuestionarios recogidos entre abril y julio de 2025, se trata de la investigación más amplia realizada hasta ahora en las islas sobre el tema. Sus resultados muestran que muchos niños interactúan con pantallas incluso antes de cumplir un año, y que el 30% de los menores de seis años utiliza el móvil diariamente, superando en algunos casos la hora de uso continuo.

“Es fácil poner la pantalla y que el menor esté tranquilo"

Mut explica que la preocupación no reside únicamente en el tiempo frente a la pantalla, sino en la forma en que se utiliza: “Es muy fácil poner la pantalla y que el niño se ponga tranquilo. Todos lo hemos hecho alguna vez, pero se corre el riesgo de delegar funciones parentales esenciales”, asegura. El informe evidencia que la exposición excesiva puede derivar en dependencia tecnológica, dificultades emocionales y problemas de gestión de la frustración, sobre todo en momentos clave del día: antes de ir al colegio, durante las comidas y a la hora de dormir.

“El uso excesivo de pantallas genera dependencia tecnológica y frustración”

Edificio de la Escola Politécnica de la Universitat de les Illes Balears
Escola Politécnica de la UIB. | J. Fernández Ortega.

RETRASOS EN LENGUAJE Y MENOS VOCABULARIO

Entre los efectos que el estudio relaciona con el uso abusivo de pantallas destacan retrasos en el lenguaje y vocabulario limitado, alteraciones del sueño, problemas de atención y concentración, dificultades en la regulación emocional y cambios en hábitos de alimentación. “Los profesionales consultados coinciden: reducir el uso de pantallas genera mejoras significativas en los niños”, añade Mut. Además, el 91,6% de las familias percibe un abuso generalizado de pantallas en menores de seis años, un indicador de la magnitud del fenómeno.

"El abuso de pantallas provoca retrasos en el lenguaje y limita el vocabulario"

Tomeu Mut durante una entrevista en la UIB, conversando con un interlocutor.
J. Fernández Ortega.

El informe también pone de manifiesto diferencias según el nivel educativo de los padres. En hogares con menor formación se observa un uso más intensivo de pantallas y menos establecimiento de normas, mientras que las familias con mayor nivel educativo aplican límites más claros. “Estamos ante una nueva forma de desigualdad social en la infancia. La tecnología refleja diferencias en concienciación y formación familiar, además de los riesgos directos que conlleva”, señala Mut.

“Faltan campañas de concienciación como las hubo con el tabaco y los accidentes en carretera”

Asimismo, el estudio confirma que a menor edad del niño, menos normas y control, un patrón contrario a lo recomendado por la evidencia científica y por la Asociación Española de Pediatría, que establece “cero pantallas hasta los seis años”. Por otro lado, Mut también advierte sobre el mito del aprendizaje digital en edades tempranas. “Muchos padres creen que los niños aprenden con las pantallas, el informe evidencia que el uso educativo real es minoritario”.

Entrada de la Universitat de les Illes Balears con el logo UIB
J. Fernández Ortega.

“Los pediatras recomiendan cero pantallas hasta los 6 años”

“Los aprendizajes más adecuados para los menores de 0 a 6 años son manipulativos y basados en la interacción con el entorno, no en pantallas”, explica. Delegar la función educativa a los dispositivos digitales puede reducir la capacidad de concentración y la interacción social, dos elementos esenciales en esta etapa del desarrollo infantil.

REPERCUCIONES EN LAS AULAS

El abuso de pantallas también repercute en las aulas de infantil. Mut relata que, cuando a los niños se les quita el móvil al llegar al aula, muchos entran alterados, lo que complica la jornada y genera tensión tanto en alumnos como en docentes. La investigación refleja que los docentes perciben mayor frustración, falta de atención y dificultades de socialización en niños expuestos excesivamente a pantallas, lo que exige un esfuerzo adicional para gestionar la dinámica escolar.

Vista del edificio de la Universidad de las Islas Baleares rodeado de naturaleza
La UIB. | J. Fernández Ortega.

Ante este escenario, el Govern de las Islas Baleares ha anunciado la creación de espacios libres de móviles en todas las dependencias de la administración pública a las que acceden niños de 0 a 6 años, incluyendo guarderías, centros de salud y centros de familias y menores.

“La exposición temprana a pantallas reduce el desarrollo infantil”

MÁS CAMPAÑAS DE SENSIBILIZACIÓN

El estudio recomienda también campañas de sensibilización dirigidas a familias y profesionales, formación en control parental y establecer rutinas claras de uso de pantallas, “siempre con supervisión adulta”, matiza el doctor universitario. “Si no actuamos ahora, el abuso de pantallas puede generar retrasos en el lenguaje, dificultades de atención y hábitos poco saludables que acompañarán al niño durante toda su infancia”, sintetiza.

Lejos de alarmar, el investigador de la UIB apuesta por ayudar a familias y docentes a establecer límites y acompañar a los niños en un uso consciente de la tecnología. “No se trata de prohibir la tecnología, sino de usarla con medida y acompañamiento”, concluye.

Retrato de Tomeu Mut en un entorno de oficina con estanterías
J. Fernández Ortega.
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