Plaga de serpientes en Baleares. La protagonista es la culebra de herradura, una especie no venenosa y, según los técnicos, inofensiva para las personas, pero que actúa como un auténtico superdepredador en un ecosistema insular que no estaba preparado para ella.
CÓMO LLEGÓ LA SERPIENTE A LAS ISLAS
Su historia en Baleares no es reciente. Según coinciden distintas fuentes especializadas, el primer ejemplar se documentó en Ibiza en 2003, tras llegar de forma accidental desde la Península escondida en los cepellones de olivos ornamentales importados para jardinería. Desde entonces, sin depredadores naturales que frenaran su expansión, la especie ha colonizado progresivamente el territorio.
Desde 2023, Mallorca limita la importación de olivos en determinadas épocas precisamente para frenar la entrada de fauna invasora oculta en los troncos.
ZONAS MÁS AFECTADAS
El impacto no es uniforme en todo el archipiélago. Ibiza es, con diferencia, la isla más afectada: distintas fuentes técnicas sitúan la colonización en alrededor del 90% del territorio insular, con presencia documentada desde zonas como Santa Eulària des Riu hasta prácticamente toda la isla. En Formentera, los técnicos mantienen la expectativa de poder lograr una erradicación a medio plazo.
En Mallorca, los avistamientos se han intensificado este verano en puntos muy concretos: la Playa de Palma, las islas Malgrats —donde un ejemplar fue grabado nadando junto a un kayak— y la playa de Palmira han protagonizado los episodios más comentados de las últimas semanas.
Los técnicos del Consorci de Recuperació de Fauna de les Illes Balears (COFIB) también han confirmado indicios de presencia en islotes tradicionalmente protegidos como Dragonera, el Toro y sa Porrassa, donde se mantienen activas trampas de control.
Menorca, a diferencia de las Pitiusas, cuenta con especies de serpientes autóctonas propias, lo que matiza el impacto de las invasoras en su ecosistema, según han explicado responsables del COFIB.
POR QUÉ PREOCUPA A LOS EXPERTOS
El verdadero problema, insisten los especialistas, no es el riesgo para las personas —prácticamente nulo, ya que se trata de una especie no agresiva y no venenosa— sino el daño ecológico. La culebra de herradura se alimenta de pequeños mamíferos y, sobre todo, de lagartijas autóctonas, algunas de ellas endémicas y catalogadas como vulnerables, como la lagartija de las Pitiusas, presente únicamente en Ibiza, Formentera y sus islotes.
De hecho, ya se han constatado extinciones locales de esta lagartija en varios islotes pitiusos. Y el problema no se limita a tierra firme: en 2024 se grabó por primera vez a un ejemplar de culebra nadando entre islas en busca de nuevas presas.
En Mallorca, el principal riesgo afecta a la sargantana balear, una especie que, debido a depredadores introducidos hace siglos, ya solo sobrevive en islotes como Cabrera o Dragonera, justamente los puntos donde ahora se ha detectado la llegada de la culebra.
QUÉ HACER SI TE ENCUENTRAS UNA SERPIENTE
Los protocolos oficiales coinciden en varias recomendaciones básicas:
- Mantener la calma y no intentar capturar ni manipular al animal bajo ningún concepto.
- Alejarse lentamente, ya que aunque no es agresiva, puede morder si se siente acorralada.
- Si es posible, fotografiar el ejemplar a una distancia segura para facilitar su identificación.
- Notificar el avistamiento al COFIB, a través del teléfono 653 574 145 o de la plataforma www.lineaverdecofib.es, indicando la ubicación lo más exacta posible.
- Ante cualquier duda sobre la especie, o si se trata de una emergencia, también puede avisarse al 112.
En caso de mordedura, los servicios sanitarios señalan que los síntomas suelen ser leves: pequeñas heridas con dolor e hinchazón localizada. Se recomienda lavar la zona con agua y jabón neutro y vigilar la evolución de la herida.





