Almudaina, Palau de l’

Palma. El Palau de l’Almudaina fue originariamente una ciudadela hecha por los gobernadores árabes fuera de las murallas, cerca de la ciudad, junto al baluarte que domina la bahía de Palma. Posee una sólida muralla visible todavía y en su interior aparece un edificio rectangular con cinco torres almenadas. Jaume II, cuya corte se encontraba oficialmente en Perpignán, lo utilizó como residencia de verano, encargando su restauración a Pere Salvà, el mismo que dirigió la construcción del Castell de Bellver, y añadiendo a la solidez musulmana de su construcción la riqueza y comodidades deseadas para la corte mallorquina. Fue, por tanto, a partir de 1309 cuando se iniciaron los trabajos de reconstrucción, durante los cuales se añadieron cuatro torreones almenados, un pórtico y, en la fachada del mar, una galería ojival. El rey mallorquín hizo erigir la Capilla Real, llamada también capilla de santa Ana. Visible desde lejos, sobre una de las cuatro torres hay una veleta representando un ángel, realización de Antonio Camprodón, artista nativo de Perpignán. El Palau de l’Almudaina es sede de la Comandancia General de Balears y cuenta con numerosas obras de arte, entre las que se encuentran tapices flamencos de los siglos XVI y XVII, en los que representan hechos de la historia de España; tapices españoles del XVII y el XVIII y estandartes con pasajes de la batalla de Lepanto.

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