El conseller de Vivienda, Territorio y Movilidad, José Luis Mateo, ha presentado este miércoles los detalles del tren Palma-Llucmajor, una infraestructura que, con un presupuesto total estimado de 811 millones de euros, promete transformar radicalmente la manera en que los mallorquines se mueven por el sur de la isla.
UN TRAZADO DE 30 KILÓMETROS
La nueva línea recorrerá cerca de 30 kilómetros, de los cuales casi diez serán subterráneos, atravesando el corazón más denso de la capital. El tiempo total del trayecto entre Palma y Llucmajor será de 30 minutos, pero los datos que con más fuerza ilustran el potencial de esta infraestructura son los de las conexiones intermedias: 12 minutos desde el centro de Palma hasta el aeropuerto, con una estación prevista en la propia terminal; 6 minutos hasta el Hospital Universitari Son Llàtzer desde la capital; y 18 minutos desde Llucmajor hasta el aeropuerto.
El punto de partida de la línea se ha fijado en una nueva estación en la zona del Conservatori Superior de Música, en el entorno del futuro Districte de les Arts. Esta ubicación no es casual: garantiza una conexión estratégica para una futura expansión de la red ferroviaria hacia la zona de Ponent, dejando la puerta abierta a nuevos corredores.

UNA DOCENA DE BARRIOS
El trazado atraviesa algunos de los barrios con mayor densidad de población de Palma. Desde la estación del Conservatori, el tren pasará por L'Olivera, Son Oliva, Son Fortesa, Pere Garau, La Soledat, Son Canals, Son Gotleu, Son Ferriol, el Coll d'en Rabassa y las zonas de S'Arenal y Les Meravelles, en la Platja de Palma, antes de adentrarse en el municipio de Llucmajor.
Además de los barrios residenciales, la línea da servicio a puntos estratégicos de primer orden: el Hospital Son Llàtzer, los polígonos industriales de Son Oms y Son Noguera, el aeropuerto de Palma y el futuro recinto ferial. En total, se construirán 13 nuevas estaciones: diez en Palma y tres en Llucmajor, que se sumarán a las 31 estaciones ya existentes en la red de tren y metro balear.
8,5 MILLONES DE VIAJEROS
Las proyecciones de demanda son elocuentes. La nueva línea tiene una previsión de 8,5 millones de usuarios anuales, lo que supondría un incremento del 73% en el volumen total de viajeros de la red ferroviaria respecto a los 11,6 millones registrados en 2025. Un salto cuantitativo que convertiría esta infraestructura en la mayor inyección de demanda que ha vivido el ferrocarril balear en toda su historia.
El presupuesto de 811 millones de euros incluye no solo la construcción de la línea, sino también la compra de nuevos trenes eléctricos y la edificación de los nuevos talleres necesarios para operarlos.
EL CALENDARIO
La aprobación definitiva del estudio informativo activa ahora la adjudicación de los contratos para la redacción de los proyectos técnicos. Los primeros contratos de asistencia técnica ya salieron a licitación, con un presupuesto base de cerca de 6 millones de euros (IVA excluido), y se encuentran actualmente en fase de valoración de ofertas.
El calendario previsto marca que la aprobación de los proyectos técnicos y su declaración de impacto ambiental tendrán lugar en 2026, la licitación y el inicio de obras en 2028, y la finalización de los trabajos en 2032. Un horizonte de cuatro años de construcción para una infraestructura de esta escala.
El conseller Mateo no escatimó en ambición al describir el proyecto: "Hablamos de una infraestructura que mejorará de forma significativa la conectividad y reducirá los tiempos de desplazamiento". Una declaración que, más allá del lenguaje institucional, pone nombre a lo que llevan reclamando durante años miles de vecinos del sur de Palma y Llucmajor: un tren que los conecte con su ciudad, con su aeropuerto y con su hospital de referencia.
LA SEGUNDA FASE, HASTA CAMPOS, EN EL HORIZONTE
La línea aprobada cubre el tramo Palma-Llucmajor, pero el Plan Director Sectorial de Movilidad de les Illes Balears, vigente desde 2019, ya contempla una segunda fase del corredor de Migjorn que llegaría hasta Campos. Para que ese tramo avance, sin embargo, será necesario abrir un nuevo trámite de información pública e iniciar un nuevo análisis de alternativas de trazado. Un proyecto de futuro que, por ahora, espera su turno.








