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Mediodía de diciembre. A pocas jornadas de recibir el invierno, una estación solemnemente antipática en la que una multitud de personas decrépitas y achacosas preparan su equipaje para trasladarse a su próximo y último destino, la muerte. Día gris, cielo plomizo y un silencio tenso que precede a las atrocidades
No sé si ustedes se habrán dado cuenta, pero el caso es que la primitiva y ancestral actividad del lloriqueo está muy, pero que muy, de baja. El noble arte de lloriquear está sufriendo un bajón social de padre y muy señor mío, hasta el punto de que -si no
Mi profunda animadversión hacia las escaleras me viene de lejos; bueno, más que de lejos, de antiguo. Estamos hablando de un invento completamente inútil que no sirve más que para disgustar al personal a base de esfuerzos completamente absurdos. Supongo que, con este motivo, nunca se ha sabido quién fue
Pocas personas se pueden vanagloriar de haber creado un lenguaje propio. Gregorio Esteban Sánchez Fernández, Chiquito de la Calzada, fue una de ellas. Un lenguaje propio y un relato peculiar en su manera de explicar sus chistes en los que lo que menos importaba era su resolución, mientras que la
…que es una barbaridad”, si se me permite raptar la frase más popular de uno de los libretos zarzueleros más exitosos que se han compuesto en España: La verbena de la Paloma, insigne opereta (obrita, género chico) escrita por Ricardo de la Vega y musicada por el olvidado Tomás Bretón.
Desde siempre, desde niño, he sentido una profunda fascinación por los espejos; sigo en ello. El instrumento en sí me produce una sensación del todo extraña. Un objeto tan simple, ¿verdad? Una mera superficie pulida en la que, después de incidir la luz, se refleja todo aquello que aparece enfrente.
En primer lugar, debo advertir que escribo este papel digital el domingo 29 de octubre a primera hora de la tarde: cielo sereno en Barcelona, una tempertura de 23ºC y un silencio ensordecedor en mi barrio, sea cual fuere. Pongo fecha a mi escrito para que quede medianamente claro que,
Un tiempo ha, escribí un artículo en el cual intentaba explicar que la frase más reiterada en los diálogos dramáticos exhibidos en películas y series de televisión era “¿estás bien?”. En cualquiera de las situaciones de ficción en que un personaje se caía de una escalera, tropezaba por una calle
Asistí, hace unos días, a una cata de vinos. En una sala desvencijada y con una luminaria de antiguos neones que alumbraban una estampa lúgubre y siniestra, habíamos unas veinticinco personas de distintos pelajes, asentadas en distintas mesas alargadas cubiertas por manteles de papel blanco. Enfrente de cada prójimo, cuatro
―Hola, Don Pepito. ―Hola, Don José. ―¿Pasó usted ya por casa? ―Por su casa yo pasé. ―¿Vio usted a mi abuela? ―A su abuela yo la vi. ―¿Cómo ve usted la situación? ―Muy turbia, Don José. ―¿Sigue siendo usted independentista? ―Lo he sido siempre. No me siento español. ―Pues yo,
Algunas claves para entender el referéndum de autodeterminación de Catalunya: “Ahora que os hemos asimilado, parece razonable que el dinero que os gastabais en guerras contra nosotros nos lo paguéis, a partir de este momento, en forma de impuestos”. Conde Duque de Olivares, 1625. “En tanto que en Cataluña quedase
Algunas claves para entender el referéndum de autodeterminación de Catalunya: “Ahora que os hemos asimilado, parece razonable que el dinero que os gastabais en guerras contra nosotros nos lo paguéis, a partir de este momento, en forma de impuestos”. Conde Duque de Olivares, 1625. “En tanto que en Cataluña quedase