Las dinámicas de ambos equipos son bastante opuestas, puesto que el Fibwi viene de caer en sus últimos trece partidos cuando a mitad de temporada se veía prácticamente salvado, mientras que Palmer ha ido remontando durante la temporada y se ha ganado el derecho a depender de sí mismo en el partido definitivo.
Más allá de lo que pueda pasar en tierras burgalesas, el duelo puede marcar un antes y un después, siendo el Fibwi Mallorca de Pablo García el que tiene la presión encima de no tirar una renta ganada en la primera vuelta por la borda.
Con las dudas en el bando inmobiliario de Nuno Sá y Phil Scrubb, el cuadro que mañana ejercerá de visitante podría recuperar para la causa a Jon Ander Aramburu, que se perdió el último partido por un golpe.
El primer derbi se lo llevó el Fibwi Mallorca (82-80) en lo que fue el debut de Juani Díez en el banquillo de Palmer, y ahora todo se decidirá en un partido a cara o cruz donde también influirá que, si solo se salva uno, el proyecto del ganador se verá muy reforzado de cara al próximo curso por la disponibilidad de Son Moix y el reparto de subvenciones.
Este viernes, sobre las 23 horas, puede que sonrían las dos aficiones celebrando una salvación agónica, pero de no ser así el principal perdedor será el baloncesto mallorquín, que perderá a uno de sus dos representantes en la segunda categoría del baloncesto español solo 365 días después de que ambos lograran el ascenso.






