Los vecinos de Son Ferriol han denunciado a través de redes sociales el "lamentable" estado del carril bici del barrio. Las imágenes muestran un vial completamente degradado, con desechos acumulados a lo largo de su recorrido.
Lo que debería ser un espacio limpio y seguro para la movilidad sostenible se ha transformado, denuncian, en un vertedero a cielo abierto que desprende malos olores y que podría estar atrayendo plagas de roedores e insectos.

EL DETERIORO QUE INDIGNA AL BARRIO
La indignación vecinal no es nueva, pero ha estallado con fuerza en los últimos días. "Es lamentable que haya gente con tan poco respeto por los demás y por el entorno donde vivimos". La denuncia mezcla hartazgo ciudadano con una llamada urgente a las instituciones.
Los vecinos no solo apuntan a quienes generan los vertidos, sino también a la ausencia de inspecciones y limpiezas periódicas por parte del Ayuntamiento de Palma que permiten que la situación llegue a este punto. El carril bici, concebido para fomentar una movilidad más respetuosa con el medioambiente, se ha convertido en uno de los espacios más insalubres del barrio.
La preocupación se agudiza cuando se piensa en los usuarios más vulnerables. Los niños que recorren este carril a diario y las personas que lo utilizan como vía habitual de desplazamiento. La presencia de excrementos humanos, restos quemados y residuos de origen desconocido convierte cada trayecto en una exposición involuntaria a potenciales focos de infección y contaminación.

LLAMAMIENTO A LA ACCIÓN
Desde Son Ferriol, el mensaje es doble. Por un lado, una exigencia clara al consistorio palmesano: más presencia, más limpieza y control sobre los espacios públicos. Por otro, una apelación a la responsabilidad individual y colectiva de todos los ciudadanos. Quienes sean testigos de nuevos vertidos deben denunciarlo para que las autoridades puedan actuar con rapidez.
"Más control y limpieza por parte del Ayuntamiento, y concienciación de todos: quien vea esto, que lo denuncie para que se tomen medidas", reclaman los propios vecinos, conscientes de que la solución pasa tanto por la acción institucional como por el compromiso de cada persona que comparte este espacio.








