La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil realizaba ese día un punto de seguridad y control de velocidad en el punto kilométrico 39,400 de la Ma-13, a la altura de Sa Pobla. El radar no dejó lugar a dudas. El vehículo fue detenido y el conductor, identificado. La Guardia Civil lo investigó como supuesto autor de un delito contra la seguridad vial.
CONSECUENCIAS PENALES
Las implicaciones legales son graves. El conductor se enfrenta a una posible pena de prisión de entre tres y seis meses, además de la privación del derecho a conducir por un periodo de uno a cuatro años. No se trata de una multa administrativa: el exceso registrado supera con creces el umbral que convierte la infracción en un asunto penal.
La investigación fue comunicada el 2 de junio de 2026 por la Comandancia de la Guardia Civil de Islas Baleares.
LA VELOCIDAD, PRIMERA CAUSA DE MUERTE EN CARRETERA
La Guardia Civil aprovechó el caso para lanzar un recordatorio que, por desgracia, sigue siendo necesario. La velocidad excesiva o inadecuada es una de las principales causas de accidentes de tráfico en España. No solo provoca más siniestros: también multiplica la gravedad de las lesiones cuando estos se producen.
Respetar los límites de velocidad no es una opción ni una sugerencia. Es una obligación legal y, sobre todo, una responsabilidad con los demás usuarios de la vía.







