Cuando un Ecce Homo es cuestión de Estado

La cosa en Italia va como va. Es un país que tradicionalmente sólo se ocupa de los chafardeos de su Primer o Primera Ministra, el resto: E la nave va

Hace una semana se montó un pifostio a la italiana, que son muy divertidos. LA REPUBBLICA (su equivalente al PAIS) informaba, que en una capilla de una basílica de tercera de Roma había aparecido una restauración “polémica” en un mural de la capilla dedicada al rey Humberto II de Saboya: ¡Uno de los querubines tenía un parecido a la Primera Ministra Giorgia Meloni!.

Y el asunto se convirtió en un asunto de Estado, más allá de lo del Guantánamo albanés o la putada de Mercosur.

Viendo la imagen el parecido es innegable. El autor un pobre infeliz que vive acogido en la iglesia, ha desmentido cualquier intencionalidad política argumentando que el querubín tiene el rostro de una novia del pasado, pero la verdad es que el  espíritu celeste de alto rango se parece a la Meloni.

El restaurador, por lo visto se encarga del mantenimiento de los frescos y de la limpieza para compensar su acogida en el templo, y no ha sido la única intervención realizada a lo largo de los años.

A mi lo que me parece fatal,  es el bocachancla del párroco, que no se debe llevar bien con el pobre, y que no ha dudado en excitar al redactor del rotativo progresista, explicando, “que si, que el parecido con la Meloni es total y que bueno, como el restaurador estuvo afiliado al MSI de Giorgio Almirante…”, así dejándolo caer, como la Vieja del Visillo de Mota.

Otra cuestión destacable por encima de parecidos, ha sido la rápida intervención del Vaticano que, directamente ha ordenado pintar con brocha gorda encima del rostro de este guardián de la gloria divina. Expeditivo. Llama la atención la celeridad en la Curia, que suele ser dada a solucionar estas cosas de acuerdo con la burocracia vaticana, más lenta que la española del siglo XIX.

Que nadie se haya preocupado de las barrabasadas artísticas del artista residente hasta ahora sería otra cuestión a tener en cuenta, teniendo en cuenta que el tipo firma sus restauraciones con un par (Instauratum et exornatum, Bruno Valentinetti AD MMXXV). También es alarmante, ya que vete a saber si en otros casos ha pintado a Sabrina en el rostro de la Magdalena o a Albano en el de San José. Habría que buscar.

Otro caso distinto, es el caso del pintor Luis Berdejo, al que las Teresianas le encargaron para su sede en Roma el retrato de San Enrique de Ossó, sacerdote español y fundador de la Compañía de Santa Teresa de Jesús (Hermanas Teresianas) y gran impulsor de la educación cristiana, especialmente femenina. El pintor turolense, encontró el parecido con el docente en el rostro de su sobrino Pepe, mi suegro, medico y filósofo.

Como mi suegro siempre estuvo rodeado de mujeres y educó a tres, el parecido con el santo, no sólo fue físico sino también vivencial: Un santo y feminista convencido, aunque de derechas.

Ante él han rezado miles de exalumnas y que desconocedoras de su ciencia y sabiduría como endocrino.

Sino, seguramente hubiesen sido legión.

Jorge Llopis Planas, director de Pecados del Arte.

Suscríbase aquí gratis a nuestro boletín diario. Síganos en X, Facebook, Instagram y TikTok.
Toda la actualidad de Mallorca en mallorcadiario.com.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más Noticias