Con puntualidad inglesa, el infierno del colegio público Jaume I se ha abierto este sábado para dejar salir a casi un millar de ‘dimonis’ que marcharon rumbo a la Seu rodeados de miles de espectadores, fuego, humo y al ritmo de los tambores. Allí les esperaban las bestias, dispuestas a combatir contra el bien y a participar de la segunda parte del Atiarfoc, un espectáculo de fuego, sonido y luces con las que el ayuntamiento de Palma cierra el programa festivo de sus fiestas en honor al patrono de la ciudad, Sant Sebastià. La amenaza de lluvia (llegó a barajarse la posibilidad de postergar el espectáculo a este domingo en el caso de que lloviera copiosamente) no impidió que el fuego de las 'colles' y de incluso algunos 'dimonis' voladores tiñeran la Catedral de rojo, que llegó a derrumbarse a ojos de los espectadores gracias a una proyección visual que materializó todo el mal del averno. Y pese al gélido frío que azota la ciudad, se calcula que la asistencia ha sido similar a la del año pasado, unas 60.000 personas. Al final, menos espectacular que el del año pasado debido a la reducción del presupuesto, no hubo casi fuegos artificiales, lo que impidió un final más apoteósico. Por segundo año consecutivo, el espectáculo estuvo a cargo de la compañía teatral Iguana Teatre, y participaron 23 'colles' venidas desde todas partes de las islas.





