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La depresión: una experiencia única

jueves 12 de marzo de 2020, 08:42h

He escrito hasta la saciedad, que tras más de 35 años viendo pacientes que padecen y recaen en una depresión (hay varios niveles de gravedad), solo ellos y sus familias saben y conocen de verdad el gran sufrimiento de la noche oscura e inhóspita del alma agrietada que tiene su sede en nuestro cerebro deprimido. Es una oscuridad visible que cual punta de iceberg emerge sobre toneladas del agujero que permanece invisible en el mundo interno donde anidan las emociones, los sentimientos y la desoladora desesperanza.

La depresión es el test más riguroso que prueba la fortaleza de nuestros vínculos y nos confronta con nuestros dos acompañantes inseparables a lo largo de nuestra vida: la indefensión y la vulnerabilidad. Todavía no he hecho callo emocional ante pacientes que sufren depresiones que no he podido o sabido “curar”.

Todavía me siguen re-moviendo y con-moviendo. Su mirada triste es a veces muy difícil de soportar y mantener. Nadie se puede imaginar una depresión, sino la has padecido o acompañado. Nadie puede imaginársela sino la has sentido o acompañado. Nadie puede saber el drama de las eternas noches insomnes aderezadas con sobredosis de angustia y el aquelarre de fantasmas, miedos, imágenes y pensamientos que encogen y zarandean al espíritu.

El insomnio depresivo y total (ni deja conciliar y fragmenta de forma torturadora nuestra mente, es un pirómano y depredador emocional que hay que tratar siempre y desde el inicio. Alguien dijo que la depresión es el espectro nocturno que nos roba la alegría, un demonio que sale a plena luz del día y al que solo nosotros podemos ver, esa oscuridad solo visible para nosotros. En los primeros estadios en los que el estado del ánimo empieza a decaer en una espiral descendente, lo que produce el sufrimiento no es el estado de ánimo en sí, sino nuestra reacción ante él.

Los esfuerzos que realizamos habitualmente para salir de este estado de ánimo, lejos de liberarnos nos mantienen atrapados en el dolor del que estamos intentando escapar. La realidad se impone: al principio uno quiere, pero no puede y una vez que hemos constatado y aceptado los esfuerzos estériles de la voluntad, uno ya tira la toalla. Muchas veces es el momento de pedir ayuda.

El cerebro se deprime porque no puede evitarlo, una vez que ha luchado como un gato panza arriba para no recaer . Siempre hay que explicar al paciente y a la familia el carácter temporal y el pronóstico favorable de la enfermedad y encuadrar los síntomas como parte del trastorno: la idea de que no se va a mejorar es fruto de la suficientemente la atención de administraciones y Gobierno como para plantear desesperanza, las preocupaciones somáticas son explicables por la depresión y la imposibilidad de sentir no se debe a deshumanización, frialdad, etc., sino que es debido a la alteración del estado de ánimo. Y siempre hay que desculpabilizar, no hay que olvidar que en la depresión se fabrican toneladas de culpa irracional. Siempre hay que disuadir sobre la toma de decisiones trascendentes durante el tiempo que dure la depresión, aconsejar que no se planteen metas ni actividades por encima de sus posibilidades reales, ya que el fracaso reforzaría los sentimientos de incapacidad y estimular, una vez iniciada la mejoría y en la medida en que el paciente es capaz de hacerlo, el reinicio de las relaciones y las actividades habituales.

Es importante corresponsabilizar al paciente y a la familia en la adherencia al tratamiento prescrito ya que el incumplimiento del tratamiento con fármacos antidepresivos es muy frecuente y conlleva alargar la depresión y por lo tanto triplicar el sufrimiento personal y familiar. Pero la tragedia de la depresión es el tsunami del suicidio: casi un millón de perdonas según la OMS.

En España cada año, entre 3.600 y 3.700 personas se suicidan: esto supone que se producen 10 muertes al día. O lo que es lo mismo, un suicidio cada dos horas y media.Por mucho que se quiera ocultar, los datos son demoledores, luego démosle la visibilidad que merece.

Este año se han suicidado , 209.500 personas . Hoy , a las 8 de la mañana : 950 . Son cifras que superan ampliamente las muertes por accidentes de tráfico o violencia machista, y que, sin embargo, no consiguen llamar acciones serias para encarar uno de los más graves de salud pública.

Nunca pidan perdón por estar deprimidos. Siempre pidan ayuda.

Ya saben en derrota transitoria pero nunca en doma.

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  • La depresión: una experiencia única

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    196050 | Vicente - 20/03/2020 @ 19:31:05 (GMT+1)
    Ante todo agradezco al Dr. Lázaro su espléndido razonamiento sobre la depresión y como puede sentirse el cariacontecido y quien lo rodea. Y sobre todo, como dice el Doctor Lázaro, que nadie reprima su angustia y pida AYUDA a un profesional. Quizás el profesional, por si mismo, no solucione el problema, pero puedo garantizar, que con la ayuda obligatoria e indispensable de quien sufre esta sigilosa enfermedad, podrá mejorar la calidad de vida y llegara un momento, en el que no necesite el gran apoyo del profesional. Recuerden las palabras del Doctor Lázaro, "NO PIDAN PERDÓN, PIDAN A Y U D A. La vida es muy bonita, solo necesitamos que que un experto en la materia, nos enseñe que no solo existe el color negro y ayudarnos a redescubrir los millones de colores que contiene el alma, el color del júbilo, el bienestar de un cálido sueño y sobre todo, la pasión por VIVIR. Saludos

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