El sector de las artes visuales ha acordado un cierre patronal y cesar la actividad de espacios que son un instrumento enriquecedor y gratuito para la ciudadanía para reclamar un IVA cultural reducido que equipare al mercado español con el europeo. La huelga de galerías de arte arrancará el 2 de febrero y finalizará el 7.
Hoy en España las ventas de obras de arte tributan al 21% de IVA, un porcentaje que el Gobierno lleva años sin rebajar pese a la directa transposición pendiente de la Directiva Europea 2022/542. Mientra tanto, países de nuestro entorno aplican tipos reducidos: Francia un 5,5%, Alemania un 7%, Italia un 5% y Portugal un 6%, lo que sitúa al mercado español en una clara e injusta desventaja competitiva.
Las consecuencias de esa exagerada carga tributaria suponen un menor atractivo para coleccionistas extranjeros, mayores barreras para artistas emergentes y galerías, y un desincentivo claro a la circulación de arte español en ferias y plataformas internacionales. El propio Círculo de Empresarios ha advertido que el IVA del 21% frena la creación, la profesionalización y la proyección internacional del tejido cultural.
Resulta incoherente que otros ámbitos culturales como cine, música o artes escénicas disfruten de tipos reducidos mientras el arte visual queda excluido. Esa contradicción parece tener naturaleza ideológica pues transmite la idea de que la creación artística es un lujo al alcance de unos pocos adinerados y, por tanto, susceptible de ser gravada con impuestos excesivos. Se considera algo prescindible en vez de un motor económico y social que impulsa la industria artística.
Si España aspira a ser un actor cultural relevante en Europa, no basta con palabras de apoyo al sector. Tiene que haber decisiones fiscales concretas que permitan competir en igualdad de condiciones. El cierre temporal de las galerías es un grito que el Gobierno no puede ignorar.





