El Govern de les Illes Balears ha convertido FITUR en altavoz de su hoja de ruta turística. Frente al objetivo de crecimiento cuantitativo que dominó décadas pasadas, la presidenta Marga Prohens ha subrayado la contención de flujos, la desestacionalización, la sostenibilidad social y económica y la innovación como pilares del nuevo modelo que impulsa el Govern.
Datos recientes del mercado nacional e internacional —con récord en temporada baja y media— permiten al Ejecutivo esgrimir que la estrategia no es propaganda, sino que empieza a materializarse en cifras concretas.
Este cambio de paradigma es necesario y ha sido largamente reclamado por buena parte del sector y de la sociedad. La apuesta por productos vinculados a cultura, deporte y tecnología turística —desde la colaboración público-privada hasta la inteligencia de datos y rutas sostenibles— indica que Baleares quiere dejar atrás la etiqueta de “sol y playa” descontrolado para erigirse en destino integral y responsable.
El reto no es solo atraer un perfil de turista más rentable o equilibrado, sino también gestionar las tensiones derivadas de la falta de vivienda asequible, la escasez de mano de obra en el sector servicios y el absentismo laboral
El turismo sigue siendo el sector más estructural de la economía balear, con una presión demográfica y ambiental singularmente elevada. El reto no es solo atraer un perfil de turista más rentable o equilibrado, sino también gestionar las tensiones derivadas de la falta de vivienda asequible, la escasez de mano de obra en el sector servicios y el absentismo laboral, problemas que no desaparecen sin políticas decididas, valientes y efectivas.
Si el Govern quiere consolidar un modelo de futuro, necesita traducir FITUR en políticas que realmente mitiguen estas disfunciones. La coordinación sectorial no puede quedar en buenos deseos: tiene que materializarse en una auténtica transformación, con objetivos claros y soluciones capaces de mejorar la convivencia entre residentes y visitantes. El nuevo modelo tiene base, pero exige aún mucho trabajo riguroso para no quedarse en promesa mediática.





