Esta mañana he leído estupefacta una opinión del STEI, el sindicato mayoritario en el sector de la enseñanza de Baleares, en las que asegura que el informe PISA que se hizo público hace unos días no es un ningún drama. Al STEI posiblemente lo único que le interese sea el tema del catalán, que todas las clases se hagan en la lengua propia de las Islas, pero sí es un drama el bajo nivel de nuestra educación y los resultados que aporta a los estudiantes de las Islas. Hace tiempo que se denuncia que el nivel de la enseñanza es bajo y que los alumnos tienen dificultades incluso para leer y no digamos para redactar. Sin embargo, lo que se traduce en la sociedad son discusiones sobre la lengua en lugar de preguntarnos qué está ocurriendo, quién es el culpable o culpables y cómo se puede solucionar. De nada sirven los grandes debates sobre las infraestructuras educativas en Baleares si luego los alumnos pierden el tiempo en clase y no aprenden lo mínimamente deseable de cara al futuro. Lamentablemente, el último informe PISA se perderá en un cajón y el debate sobre el nivel de nuestros alumnos quedará en el olvido, pero ésta debería ser la gran preocupación de nuestros políticos, más allá de peleas sobre la lengua catalana y otras historias que, al final, de poco sirven.



