Fernando Vázquez ha dicho recientemente que quiere fichar “goles”, puesto que para subir a primera división se necesitan no sé cuántos exactamente. Dejando de lado el hecho de que también cuentan los que no te marcan y que quienes ascienden suelen registrar mejores números defensivos que ofensivos, al gallego la trajeron en el mercado de invierno la friolera de 21 tantos, los obtenidos en la primera vuelta por Ortuño, Lago Junior y Oscar Díaz en sus anteriores equipos. Pues bien, en toda la segunda vuelta el Mallorca logró perforar la meta adversaria en sólo 24 oportunidades y la tarjeta de los susodichos presentaba guarismos alejados de aquellos por los que es les contrató, a saber: 5 para el ex del Zaragoza y Las Palmas, 3 en el haber del marfileño y 0 patatero el siguiente. Aquí falló alguien y no fue precisamente quien dispuso de los mismos artilleros en la primera vuelta del campeonato. Las matemáticas pueden gustar más o menos y yo las aprobé con muchas dificultades, pero no mienten.
Por otra parte, el gol se paga. Si, según se ha publicado, se la ha hecho llegar a Xisco, que termina en Córdoba, una oferta de medio millón de euros y éste asegura disponer de otras mejores, se podrán hacer una idea de cómo está el mercado. Y eso que el mallorquín ni siquiera ha sido de los diez primeros del Trofeo Pichichi de la categoría. Uno de ellos, Naranjo del Nástic, 15 goles, ya ha firmado por el Celta de Vigo, destino que podría acoger a Florín Andone, el internacional rumano tan querido por la afición mallorquinista.
En resumen, el entrenador gallego ya puede ir calculando el precio de los goles que pide y a ver si el club está en condiciones de atender su petición, no sea que ocurra otra vez lo que ha sucedido estos últimos meses y, siguiendo la misma proporción, los sesenta se conviertan en veinte.






