La huelga de las trabajadoras de las escoletas de 0 a 3 años ha dejado al descubierto hasta qué punto determinados sectores políticos intentan instrumentalizar cualquier protesta social con fines partidistas, aunque para ello deban tergiversar la realidad de los hechos.
Esta es una movilización de ámbito nacional dirigida contra unas condiciones laborales y salariales que dependen, fundamentalmente, del marco estatal y de las políticas impulsadas desde Madrid.
Las organizaciones sindicales convocantes han planteado la protesta en toda España denunciando salarios bajos, precariedad y ausencia de reconocimiento profesional. Así pues, no es una huelga contra el Govern balear, sino una movilización que interpela directamente al Gobierno de Pedro Sánchez, responsable último de la política laboral y del marco regulatorio que afecta al sector.
Pretender convertir este conflicto en un ariete contra el Ejecutivo de Marga Prohens constituye un ejercicio de manipulación política bastante burdo. Sin embargo, eso es exactamente lo que está intentando hacer el PSIB-PSOE.
No es una huelga contra el Govern balear, sino una movilización que interpela directamente al Gobierno de Pedro Sánchez
Resulta significativo que algunas de las voces más visibles de la protesta en Mallorca mantengan una estrecha vinculación política con los socialistas. Ahí está el caso de Pepa Ramis, dirigente sindical de UGT y candidata socialista a la alcaldía de Binissalem. Conviene recordar este detalle cuando desde determinados ámbitos se intenta presentar la movilización como una suerte de rebelión espontánea contra el Govern.
La realidad es que si hoy muchas trabajadoras de escoletas arrastran condiciones salariales penosas e inadecuadas, buena parte de la responsabilidad recae precisamente en administraciones gobernadas durante años por los socialistas. En Palma, sin ir más lejos, fue el gobierno municipal del PSOE el que licitó contratos con condiciones económicas claramente insuficientes para dignificar el trabajo de las educadoras infantiles. Ahora resulta difícil escuchar determinadas lecciones de quienes contribuyeron directamente a consolidar ese modelo.
Si hoy muchas trabajadoras de escoletas arrastran condiciones salariales penosas, buena parte de la responsabilidad recae en administraciones gobernadas por los socialistas
Por eso sorprende especialmente la actitud de la secretaria general del PSOE de Mallorca, Amanda Fernández, empeñada en utilizar este conflicto para desgastar políticamente al Govern.
En todo caso, ayer quedó claro el compromiso del Govern, explicitado por la consellera de Trabajo, Catalina Cabrer, en el Parlament, con las demandas de las trabajadoras y se ha asumido el compromiso de intermediar para facilitar una solución negociada.
Se trata de un posicionamiento político de enorme importancia, porque una cosa es reconocer que existe un problema real de precariedad en el sector y otra muy distinta utilizar el malestar de miles de profesionales para fabricar un relato político interesado.
Las educadoras de 0-3 años merecen respeto, salarios dignos y estabilidad laboral. Lo que no merecen es convertirse en peones de una operación política impulsada precisamente por quienes, cuando gobernaban, pusieron las bases para generar el problema que ahora denuncian con impostada indignación.
Las trabajadoras no debieran dejarse manipular tan fácilmente por quienes tienen mucha responsabilidad por sus lamentables condiciones de trabajo.


