El de instalador de puertas automáticas es un oficio que nadie mira pero que todos usan a diario: el 90 por ciento de las instalaciones actuales cuentan con puertas automáticas, desde comunidades de vecinos hasta comercios, farmacias o centros comerciales. Sin embargo, desde ARIMPA señalan que se trata de un sector de empresas pequeñas —entre 10 y 15 trabajadores de media— que arrastra "un déficit de personal cercano al 25 por ciento", agravado por la falta de formación pública específica y por unos costes de transporte que, al tratarse de Mallorca, encarecen un producto que en su práctica totalidad llega desde la Península.

A ello se suma un cambio normativo de fondo: desde que la regulación europea calificó las puertas automáticas como máquinas, cada instalación exige una documentación técnica —certificados de ensayo, manual de uso, declaración de conformidad y libro de mantenimiento— que, según reconoce Sotomayor, "más del 80 por ciento de las empresas a nivel nacional" todavía no cumple correctamente. En este contexto, ARIMPA —integrada desde su fundación en 2011 dentro de PIMEM— trabaja en paralelo en dos frentes: reclamar formación profesional específica ante la Conselleria de Educación y convencer a la administración de que este oficio, lejos de la imagen del "mecánico con el mono lleno de grasa", requiere hoy "conocimientos de herrería, electricidad, mecánica y, cada vez más, electrónica".
"Tenemos un déficit de unos 4 trabajadores por empresa, a lo mejor un 25 por ciento de lo que podríamos tener"
¿Cómo se encuentra el sector de instaladores de puertas automáticas?
En principio está en un momento muy bueno, aunque parezca raro decirlo, porque tenemos más trabajo que nunca. Pero también tenemos un gran problema, que es la falta de personal, un mal que sufrimos todos los del sector industrial. Aparte, últimamente nos están afectando los costes de transporte: al estar en una isla, el 99 por ciento del género lo traemos de la Península o de fuera de España, y hemos notado incrementos que afectan directamente a los precios del producto.

¿A qué se debe esa falta de personal?
No hay gente joven que se quiera dedicar a esto, ni al tema del tapicero, ni del fontanero. Hoy por hoy la gente joven prefiere estar sentada en un ordenador antes que hacer un trabajo especializado. Y eso que el futuro será de los industriales pequeños: fontaneros, electricistas, instaladores. Porque no hay gente. Si conseguimos animar a los jóvenes, podrán ganar bastante dinero haciendo un trabajo especializado.
¿Cuánta plantilla tenéis respecto a la que necesitaríais?
Nosotros ahora somos 11 personas en esta empresa. La media del sector puede llegar a 12 o 14 trabajadores, como mucho 15. Pero tenemos trabajo para más profesionales. Es decir, tenemos un déficit de unos 4 trabajadores por empresa, a lo mejor un 25 por ciento de lo que podríamos tener. Y no es porque no queramos contratarlos, sino porque no hay.
"Colaboramos de forma privada para fomentar una formación específica para el sector, porque pública no podemos"
¿Cómo repercute esa carencia en el cliente final?
Llega un momento en que tienes que hacer una criba de servicios. No puedes dar un 100 por cien de servicio a todo el que llama porque no tenemos capacidad de atenderlo. Es una situación generalizada en todo el sector, no de mi empresa o de la de al lado.

¿En cuántos años se notará más esa carencia?
Yo calculo que en cinco años se va a empezar a notar. Cada día se instalan puertas automáticas y para la postventa se necesita personal cualificado. No es un oficio en el que un chaval entra y a los tres meses ya sabe hacer su trabajo; hay técnicos que necesitan años para formarse, porque tocamos herrería, electricidad y mecánica a la vez.
¿Habéis hablado con la Conselleria de Educación sobre formación específica?
A través de la asociación hemos tenido reuniones con la Conselleria, pero siempre se remiten a lo mismo: ya existen tres FP —electrónica, mecánica y herrería— y no pueden crear una FP única para instaladores de puertas automáticas. Por un lado te dicen que depende de Madrid, y desde Madrid te dicen que depende de las comunidades autónomas. Por eso hemos buscado colaboraciones con politécnicos, como el de Palma, donde llevamos años acogiendo prácticas de electromecánica y robótica.
"Más del 80 por ciento de las empresas no cumplen con los requisitos normativos a nivel nacional"
¿Qué salario medio se mueve en el sector?
Hoy por hoy un técnico se mueve entre 1.800 y 2.000 euros mínimo, según la categoría. Pero en nuestro caso no es un problema de pagar más o menos, es que sepan hacer el trabajo. A ninguna empresa del sector le importaría pagar hasta 3.000 euros con tal de tener un técnico cualificado.
¿Existe intrusismo profesional?
En todos los sectores existe intrusismo, pero cada vez se está vetando más por el tema normativo. Hasta hace unos años esto era una especie de ciudad sin ley; ahora existe una normativa europea que regula tanto la instalación como el mantenimiento y la documentación, porque todas las puertas automáticas están consideradas máquinas. Muchos no saben generar esa documentación, y ahí es donde se está frenando el intrusismo.

¿Qué diferencias hay entre Baleares y el resto de España?
Sorprendentemente, a nivel nacional están peor que aquí. El problema de falta de trabajadores es genérico. A nivel normativo pasa lo mismo: como son todo micropymes, no le prestan mucha atención al tema normativo y luego se encuentran con problemas cuando les piden la documentación. La información que tengo es que más del 80 por ciento de las empresas no cumplen con los requisitos normativos a nivel nacional.
"En las puertas comunitarias los picos vienen por desgaste, no por clima"
¿Cómo se está aplicando la inteligencia artificial en el sector?
Todavía no la estamos aplicando ni en un 10 por ciento de las empresas. Va de la mano de la electrónica y puede ayudar en la formación de un técnico y, sobre todo, en la generación de documentación. Nosotros ya tenemos una aplicación propia y el siguiente paso será introducir IA para generar la documentación de las puertas automáticas. Creo que jugará un papel importante en el futuro, pero hay que aplicarla de forma consciente, no simplemente decir "hazme esto".
¿Hay picos de trabajo por el calor o el frío?
Picos como tal no tenemos, es algo constante. En las puertas comunitarias los picos vienen por desgaste, no por clima: hay comunidades que pueden abrir quinientas o mil veces al día. En comercios e industria no es tan determinante. Como mucho, un temporal de viento puede afectar puntualmente al funcionamiento.
¿Es obligatorio documentar cada instalación?
En principio se puede instalar sin exigir la documentación, pero es un tema de responsabilidades. El propietario puede exigirla, y desde ARIMPA hemos hecho campañas con Consumo para que la gente la reclame. También interviene el ingeniero o arquitecto que firma la obra, porque si esa puerta no está documentada puede asumir una responsabilidad que después se traslada al instalador.
"Una puerta automática cuesta entre 2.000 y 10.000 euros"
¿Qué cuesta instalar una puerta automática hoy?
Depende del tipo de puerta: entre 2.000 y 10.000 euros, según tamaño, modelo y acabado.
¿Es obligatorio tener un contrato de mantenimiento?
No. Es obligatorio cumplir con el mantenimiento, no tener un contrato. Si el propietario contrata el mantenimiento es porque quiere despreocuparse y que una empresa se lo gestione todo según lo previsto en la documentación. En el momento en que instalamos una puerta automática nos convertimos, aunque suene extraño, en fabricantes de una máquina.
¿Cómo ha sido la vinculación de ARIMPA con PIMEM?
La asociación se constituyó en 2011 a raíz de la normativa, que se publicó en el BOE en 2005 y generó muchas dudas sobre cómo documentar las instalaciones. Conseguimos reunir a diez empresas y, a través de PIMEM, se creó la asociación. Compartimos gerente —Marcos— y sus instalaciones. Nos ha abierto puertas ante organismos públicos que, como empresa individual, no nos atenderían igual. Para una asociación tan pequeña como la nuestra, ha sido un éxito.






