El conseller d'Educació del Govern balear, Antoni Vera, enmarcó la iniciativa durante su presentación en una tendencia preocupante. “Cada día que pasa perdemos palabras genuinas, desplazadas por otras más globales”, advirtió. En este sentido, el proyecto busca enriquecer el lenguaje del alumnado, así como reforzar la identidad cultural y cumplir con la protección de las modalidades lingüísticas propias recogidas en el Estatut d’Autonomia.

FRENAR LA PÉRDIDA LINGÜÍSTICA
En declaraciones a mallorcadiario.com, la asesora de la Conselleria d'Educació, Victòria Mayans, explica que el proyecto nace de una preocupación real dentro del ámbito educativo. “Queremos recuperar palabras que están cayendo en desuso, que han quedado un poco guardadas en el cajón porque han sido sustituidas por otras más modernas”, señala. La iniciativa pone el foco en la transmisión oral como herramienta fundamental para recuperar este vocabulario.
Mayans subraya además la dimensión emocional del lenguaje. “Estas palabras traen recuerdos a mucha gente”, afirma. En un contexto de aulas cada vez más diversas, añade que “vivimos con niños de muchos lugares, lo cual es una riqueza, pero no debemos perder nuestras palabras”. El proyecto busca así equilibrar apertura cultural y preservación de la identidad lingüística propia.
DE ALCOVER A LAS AULAS
La Capsa del Tresor bebe directamente del legado de Antoni Maria Alcover, quien a finales del siglo XIX recorrió pueblos recogiendo palabras y expresiones orales. Su trabajo dio lugar al Diccionari Català-Valencià-Balear, una obra clave de la filología catalana. La iniciativa actual traslada ese espíritu a las aulas, donde los alumnos actúan como pequeños investigadores del lenguaje.

El funcionamiento del proyecto es sencillo pero simbólico. Así lo relata Victòria Mayans: “Cada clase dispone de una caja donde los alumnos depositan fichas con palabras en desuso que encuentran en rondallas, textos antiguos, canciones o conversaciones con personas mayores. Cada ficha incluye la palabra, su significado, el contexto y el nombre del alumno. Con el tiempo, la caja se llena de un tesoro lingüístico colectivo”.
APRENDER PALABRAS, ENTENDER EL PASADO
Una vez recopiladas, las palabras se trabajan en el aula mediante distintas actividades pedagógicas. Los alumnos analizan su significado, comparan su uso antiguo y actual, buscan sinónimos modernos o crean textos y dibujos. El proyecto tiene además un carácter transversal y puede integrarse en distintas asignaturas, fomentando una metodología activa y participativa basada en el descubrimiento.
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Algunas de las palabras recuperadas reflejan la riqueza del léxico balear. Términos como calar, marranxa, ballaruga o jutipiris conviven con variantes dialectales como aïllar, bruada o soar. “Estas diferencias evidencian la diversidad lingüística de las islas y la necesidad de preservarla”, afirma Mayans. Asimismo, el proyecto también permite que estas palabras salgan del aula y se difundan a través de redes sociales como Instagram.
LA VOZ DE LAS AULAS
La iniciativa ya se está aplicando en centros educativos de Baleares, donde se adapta a diferentes contextos. En el CEIP Es Fossaret, el docente Pau Fiol ha integrado el proyecto dentro del centenario del colegio. “Nos va muy bien para ampliarlo con palabras antiguas que se utilizaban antes, tanto de la escuela como del entorno de Sóller”, explica a mallorcadiario.com.

El trabajo incluye entrevistas a antiguos alumnos y personas mayores para recuperar vocabulario a través de la memoria. “Queremos que nos cuenten cómo era el patio o las clases antes y recoger palabras que ahora ya no se utilizan”, señala. Además, el proyecto se complementa con actividades como el uso de fotografías antiguas, talleres de escritura con pluma o juegos tradicionales.
UN PROYECTO CON RECORRIDO
Más allá de una actividad puntual, el objetivo es que estas palabras vuelvan a formar parte del uso cotidiano. “Intentamos que no se queden solo en el aula”, apunta Fiol. Desde su experiencia, destaca el valor de la iniciativa: “Cada vez hay menos palabras antiguas. Conservar la tradición es importantísimo”. También subraya su impacto educativo al ayudar a los alumnos a entender los cambios sociales y lingüísticos.
“Cada vez hay menos palabras antiguas”
La Conselleria confirma que el proyecto tendrá continuidad. No terminará en junio, sino que la caja pasará de aula en aula y podrá mantenerse en cursos posteriores. Incluso se plantea su adaptación a Secundaria. La respuesta inicial ha sido muy positiva. “En apenas dos días ya hubo muchas solicitudes. La acogida está siendo excelente”, concluye Mayans.





