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"Para otoño esperamos un repunte de peticiones de Renta Social Garantizada"

'Para otoño esperamos un repunte de peticiones de Renta Social Garantizada'
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Por Josep Maria Aguiló
domingo 14 de agosto de 2022, 06:00h
La consellera d'Afers Socials, Fina Santiago (Palma, 1961), de Més, fue responsable de esta área por vez primera entre 2007 y 2011, con Francesc Antich como presidente del Govern. Con posterioridad, en 2015 la entonces nueva presidenta autonómica Francina Armengol la designó de nuevo para el mismo cargo, que ha seguido ocupando en la actual legislatura, que se inició en 2019. Licenciada en Psicología y diplomada en Trabajo Social, así como también funcionaria de carrera, Santiago es desde hace años una de las personas más reconocidas y valoradas en el ámbito de los Servicios Sociales del Archipiélago.

¿Cuándo se puso en marcha la Renta Social Garantizada y quién puede solicitarla?

La aprobamos en 2016, es decir, en la pasada legislatura. Como sabe, la Renta Social Garantizada es subsidiaria de cualquier otra ayuda. Eso significa que si tienes derecho por ejemplo al subsidio de desempleo, debes solicitar primero dicho subsidio y no la Renta Social Garantizada. Del mismo modo, si tienes derecho a una pensión o al Ingreso Mínimo Vital —implantado en 2020— no puedes tampoco solicitarla. En cambio, la Renta Social Garantizada sí es compatible con las ayudas finalistas, como por ejemplo las becas del comedor escolar. Por lo que respecta al tiempo medio de espera para quienes han pedido la Renta Social Garantizada, actualmente es de unos dos meses.

¿Cuál es el objetivo principal de esta ayuda?

Lo que se intenta con la Renta Social Garantizada es lograr que todas las personas puedan tener asegurado un mínimo de subsistencia para cubrir las necesidades básicas, tanto personas solas como familias. Normalmente, se trata de personas que no tienen trabajo o que tienen un trabajo a media jornada o por horas, por lo que no llegan a ese mínimo de subsistencia. La Renta Social Garantizada nace en el contexto de una sociedad que no puede asegurar trabajo a todo el mundo durante todo el año, por lo que hay que cubrir las necesidades básicas de otras formas.

¿La están solicitando muchas personas en estos momentos?

Bueno, ahora tenemos una demanda muy baja, porque hay plena ocupación laboral. Sin embargo, en otoño posiblemente tendremos un repunte en las peticiones para optar a la Renta Social Garantizada, porque muchas personas no habrán cotizado este verano el tiempo suficiente para tener derecho a un subsidio de desempleo. Por lo que respecta a los titulares de la Renta Social Garantizada, en la actualidad son unos 4.100, mientras que los beneficiarios se sitúan en torno a los 11.000 en total, pues puede ocurrir que un titular sea por ejemplo una madre que tiene dos hijos —la cuantía mensual de esta ayuda se sitúa ahora mismo entre los 565 euros y los 1.074 euros—.

"Una de las grandes asignaturas pendientes de la izquierda es simplificar la Administración Pública, que es muy garantista, pero al mismo tiempo muy poco eficiente y muy poco eficaz"

¿Ve viable la posibilidad de reducir la burocracia en la Administración para facilitar la solicitud de ayudas?

Creo que una de las grandes asignaturas pendientes de la izquierda es, precisamente, simplificar la Administración Pública, que es muy garantista, pero al mismo tiempo muy poco eficiente y muy poco eficaz. Es cierto que los requisitos siempre han de existir, porque objetivan que trates a todo el mundo por igual, pero tendría que ser mucho más fácil para el ciudadano poder justificar los requisitos que se le piden. En ese contexto, creo que una creciente y progresiva digitalización puede ser positiva.

¿En qué sentido?

Esencialmente, en el sentido de que cada vez más las administraciones tengamos digitalizados todos los documentos que pedimos a los ciudadanos y estemos interconectadas, para que todo sea más sencillo. Le pondré un ejemplo concreto. Si un ciudadano solicita la Renta Social Garantizada y uno de los requisitos que se le exigen es el certificado de empadronamiento, el Govern debería de poder acceder a los empadronamientos en los distintos ayuntamientos. Creo que hemos de profundizar en ese camino de interconexión entre las distintas administraciones, porque nos ahorrará tiempo, evitará sufrimiento al ciudadano y hará la gestión mucho más ágil.

¿Qué le diría a las personas que, aun necesitando ayuda, sienten tal vez vergüenza de acudir a Servicios Sociales?

Yo les diría que no estén avergonzadas, porque todos podemos estar en una situación de necesidad en algún momento de nuestra vida. Por tanto, animaría a esas personas a acudir a los centros de Servicios Sociales, que se han convertido en un referente como lo son ya los centros de Atención Primaria. Además, tú puedes acudir a Servicios Sociales para solicitar, por ejemplo, la ayuda a la dependencia de tu madre, aunque seas una persona que tal vez cobre un sueldo altísimo cada mes, pues tu madre tiene derecho a ser valorada para esa posible dependencia independientemente de tus ingresos. En definitiva, pienso que hay que desestigmatizar la necesidad de ayuda.

"La política entusiasma, pero al mismo tiempo también cansa. Yo he sido consellera tres veces y 'ja n'hi ha'"

Por otra parte, hay personas que aun hallándose casi en la pobreza, no pueden acceder a determinadas prestaciones...

Es cierto, sí, pero piense que la linde para determinar quién tiene derecho a una ayuda hemos de fijarla siempre en algún punto, aun reconociendo que ello supone a veces dejar a gente fuera. En ese sentido, creo que hemos de intentar de manera progresiva, a lo largo de los próximos años, que muchas de las ayudas sociales actuales sean de carácter universal. La Renta Social Garantizada no podría tener ese carácter universal, porque es una renta de subsistencia, pero sí podrían tener ese carácter las becas del comedor escolar. A medida que vamos profundizando en el estado del bienestar, debemos ir universalizando este tipo de prestaciones.

¿Qué pueden hacer mientras tanto las personas que hoy necesitan algún tipo de ayuda?

Yo recomendaría a las familias que ahora mismo puedan tener un problema económico puntual que acudan a Servicios Sociales, porque a lo mejor les podrán pagar por ejemplo la factura de la luz u otros recibos durante un tiempo.

¿Diría que a nivel legislativo la pasada legislatura fue quizás más fecunda que la actual?

Creo que en la pasada legislatura el Govern hizo efectivamente una labor legislativa intensa. En el caso de la Conselleria d'Afers Socials, podemos citar la Ley de la Renta Social Garantizada, la Ley de Servicios a las Personas, la Ley de Apoyo a la Familia y la Ley de la Atención y los Derechos de la Infancia y Adolescencia. En el actual mandato creo que hemos seguido en esa misma línea, si bien es cierto que hemos concentrado el trabajo legislativo en el último año y medio, a causa de la pandemia.

"La inmigración masiva sólo la pararemos con inversiones en los países que la generan"

Ah, de acuerdo...

En cualquier caso, ya hemos aprobado o aprobaremos en breve la Ley Integral de la Juventud, la Ley del Ocio Educativo, la Ley de Cooperación para la Transformación Global y la Ley de la Actividad Física y el Deporte. A ello hay que sumar la aprobación del decreto ley de Prestaciones Sociales de Carácter Económico. Por tanto, pienso que la balanza está muy equilibrada con respecto a la pasada legislatura, si bien también es verdad que durante 18 meses tuvimos que gestionar directamente una pandemia, lo que requería energía, esfuerzo y recursos. Una vez que la pandemia se empezó a controlar, se empezaron a normalizar ya otros aspectos de la gestión política y administrativa.

¿Por qué no se creó en el Parlament una comisión de investigación sobre los casos de explotación sexual de menores tuteladas?

Yo siempre defendí que debía haber un espacio de investigación de esta situación y el Pacte acordó que fuera en el Consell de Mallorca —la institución insular gestiona en exclusiva los pisos de acogida de menores tutelados desde 1997—. Habrá gente a la que le parecerá insuficiente la comisión política de investigación creada por el Consell, al considerar que también debería haberse creado una en el Parlament, pero no hay que olvidar que las competencias por lo que respecta a la atención de los menores tutelados son del Consell —en concreto, del Institut Mallorquí d'Afers Socials (IMAS)—. Crear una comisión específica en el Parlament hubiera sido ningunear a la institución insular.

El Consell creó una comisión de expertos y una comisión política sobre explotación sexual infantil, pero no una de investigación en sentido estricto...

Podemos discutir el nombre, pero lo cierto es que por la comisión del Consell pasaron los mismos técnicos y los mismos políticos que habrían pasado también por el Parlament. Por tanto, lo que se votó en una institución se habría votado también en la otra. A mi juicio, lo que ocurrió en relación a lo que me pregunta fue que la oposición quiso ningunear la comisión creada por el Consell con el objetivo de intentar atacar directamente a la presidenta Armengol y al Govern por este asunto.

"Los casos de explotación sexual de menores tuteladas se investigaron en el Consell y no en el Parlament porque las competencias en este tema son del Consell"

¿Qué se hizo desde el Govern para abordar esta problemática sin inmiscuirse en las competencias propias del Consell?

En 2015, cuando entramos en el Govern, nos dijeron que había un problema de menores explotadas sexualmente. A partir de ahí, nos pusimos ya en marcha y juntamos en una misma mesa a representantes de la Delegación del Gobierno, los consells, la Policía Nacional, la Guardia Civil, el Ajuntament de Palma y el propio Govern. En esa mesa se llegó a la conclusión de que el citado problema siempre había existido, pero que en aquel momento se estaba detectando más.

¿Qué decisiones adoptó el Ejecutivo autonómico entonces?

En ese contexto, lo que nos pidieron los integrantes de la mesa fue que el Govern crease un protocolo contra la explotación sexual infantil para poder actuar todos de manera conjunta y que formase a los profesionales para que pudieran detectar mejor lo que estaba pasando. Y eso es lo que hicimos, poner en marcha un protocolo —que sería aprobado en Consell de Govern en agosto de 2018— y formar a profesionales, mientras que los consells, por su parte, se coordinaron con las fuerzas de seguridad para ver cómo se podían tramitar las denuncias y cómo podían las niñas afectadas denunciar a los explotadores. Además, todas las instituciones colaboramos con la Justicia.

Sin embargo, los casos de las menores explotadas no salieron a la luz pública hasta principios de 2020...

Es cierto, pero todas las instituciones estábamos trabajando ya desde el inicio de la actual legislatura para abordar esta problemática. Luego, como sabe, en enero de 2020 trascendió el caso de una menor tutelada que había sido violada en un piso de Palma —en la Nochebuena de 2019—. Seguidamente, el Consell dio una rueda de prensa en la que, en un ejemplo de transparencia, confirmó la existencia de 16 casos recientes de explotación sexual infantil en Mallorca —que tuvieron lugar entre 2017 y 2019—. A partir de aquí, se movilizó la oposición, yo creo que de una forma absolutamente demagógica, y lo que era un problema lo convirtió en un escándalo político.

"En nuestra sociedad cada vez hay menos comunidad y más individualismo"

Pero el problema estaba ahí...

Sí, pero en Baleares fuimos los primeros en abordarlo y luego en explicarlo, pues como sabe el problema de la explotación sexual de menores tuteladas existe también en otras comunidades autónomas, como por ejemplo en Galicia, Madrid, Andalucía o Canarias, así como en otros países de Europa. Es un problema social brutal que, por desgracia, existe en muchas partes, gobierne quien gobierne, ya sean progresistas o conservadores. El objetivo común debe ser atacar la raíz del problema, que es muy complejo y obedece a muchas causas. Por lo que respecta a Baleares, le puedo decir que el protocolo está funcionando, que estamos detectando mejor los casos y que la colaboración entre las instituciones irá mejorando.

¿Hay algo que podamos hacer entre todos para recuperar determinados valores o para proteger mejor a nuestros hijos?

Existe un conocido refrán africano que dice que para educar a un niño hace falta una tribu entera. Y de algún modo es efectivamente así, pues para criar y proteger a una persona desde la infancia necesitas que toda la comunidad participe de alguna forma en esa labor. Pero, por desgracia, creo que en nuestra sociedad cada vez hay menos comunidad y más individualismo. El hecho de educar conjuntamente, porque se comparten valores de respeto al otro, creo que se está perdiendo. Eso supone el triunfo del neoliberalismo. En ese sentido, creo que desde la izquierda hemos de repensar nuestro discurso, para volver a recuperar ese sentido de comunidad y de pertenencia.

Hay quienes critican que se destinen fondos a cooperación argumentando que aún hay mejoras por hacer en Baleares...

Bueno, la sensación de que se pueden mejorar los servicios sociales, educativos, sanitarios, viarios o culturales de nuestra comunidad siempre existirá, porque estamos en el primer mundo. Ese deseo de mejora es una aspiración permanente. Pero creo que también deberíamos pensar que vivimos en un mundo global y que las diferencias ya no son individuales o familiares, sino territoriales. En ese sentido, cuantas más diferencias y desequilibrios haya entre los territorios, más riesgos habrá de, por ejemplo, movimientos migratorios masivos. Por otra parte, creo que la cooperación también es necesaria por una concepción de justicia social.

"Todos podemos estar en una situación de necesidad en algún momento de nuestra vida. Hay que desestigmatizar la necesidad de pedir ayuda"

¿Qué cantidad destina hoy el Govern a cooperación internacional?

Sobre un presupuesto total aproximado de más de 6.300 millones de euros en 2022, destinamos a cooperación unos 6,8 millones de euros. Creo que nos podemos permitir esta solidaridad. Además, incidiendo en lo que le decía, creo que la cooperación internacional puede facilitar que en un futuro reduzcamos los desequilibrios territoriales que existen hoy entre Europa y África. De hecho, pienso que la inmigración masiva sólo la pararemos con inversiones públicas y privadas en los países que generan esa inmigración.

¿Le gustaría continuar como consellera tras los comicios de 2023 en caso de que siga gobernando el Pacte?

Bueno, continuar en primera fila ya no, pero sí daré apoyo con mi presencia a una lista si consideran que puedo ayudar a esa lista y participaré en la campaña electoral. La política entusiasma, pero al mismo tiempo también cansa. Yo he sido consellera tres veces y "ja n'hi ha" —afirma con una sonrisa—. También es cierto que tras los comicios autonómicos y municipales de 2019 el Pacte repitió por primera vez en el Govern una segunda legislatura consecutiva, por lo que la continuidad de determinadas personas podía estar justificada. Por eso repetimos entonces varios consellers, para proseguir con el proyecto iniciado en 2015.

¿Hay algunas áreas de gestión quizás más duras que otras para un político a nivel personal?

Efectivamente, es así. Hay áreas que emocionalmente te pueden tocar más, por el hecho de trabajar muy directamente con las personas y con las emociones y las necesidades de esas personas. Por ello, si vienes del mundo de los Servicios Sociales y siempre has trabajado con situaciones de necesidad, de alguna forma aprendes a desconectar cuando estás en casa, porque por tu trabajo llegas a ser una especie de recipiente de emociones, que en algún momento has de vaciar.

"Soy menos impetuosa que cuando era joven y bastante más madura. Lo que no he perdido es la ilusión y las ganas de cambiar cosas"

¿Cómo logra desconectar usted?

En mi caso, desconecto no viendo según qué películas, yendo a pasear cada día, leyendo cosas que no tengan que ver con Servicios Sociales o no llevándome el trabajo a casa. Son pequeñas estrategias que te facilitan no estar todo el tiempo dando vueltas a los mismos problemas. De hecho, existe el riesgo de que te puedas llegar a cansar tanto, que luego no seas eficiente a la hora de tomar decisiones. Por otra parte, también es necesario, como político, rodearte de un buen equipo, para que te ayude a objetivar la labor que se está haciendo.

¿Qué requisitos cree que hacen falta para gestionar una área concreta?

Siempre he defendido que cualquier persona que se pone al frente de una gestión ha de conocer previamente la materia que gestionará y además ha de tener criterio político y una ideología. Como le comenté hace un momento, he sido consellera en tres ocasiones y siempre en la misma área —Afers Socials—, porque la conozco muy bien y porque creo que es aquella en la que más puedo aportar. Piense que estoy trabajando en este ámbito desde que tenía 21 años.

¿Qué ha cambiado y qué permanece hoy en usted de aquella joven de 21 años?

Aquella Fina Santiago de 21 años era una persona de izquierdas, muy ilusionada y con muchas ganas de cambiar cosas, que nunca se hubiera imaginado que algún día llegaría a ser consellera. En la actualidad, soy menos impetuosa que antes, aunque todavía lo soy bastante —sonríe de nuevo—, y bastante más madura. Lo que no he perdido es la ilusión y las ganas de cambiar cosas. Posiblemente, incluso hoy sea más optimista que entonces, sobre todo cuando miro hacia atrás y veo de dónde venimos, pues a lo largo de estas últimas décadas hemos conseguido grandes avances no sólo en temas sociales, sino también en temas de sanidad o de derechos civiles. Todo ello me hace ser optimista y tener proyectos de futuro, que por supuesto aún los hay y espero que por mucho tiempo.

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