La economía de Baleares se mantiene en cifras récord de empleo y PIB, pero bajo esa superficie de bonanza se agitan tensiones que amenazan la cohesión social. La más evidente, según el Consell Econòmic i Social (CES), es el acceso a la vivienda. En un archipiélago que ha crecido un 40 por ciento en población en solo 25 años y donde el salario medio apenas supera los 2.200 euros, el coste de la vida se ha disparado, y con él, la dificultad para vivir dignamente incluso teniendo empleo.
Francesc Fiol, presidente del CES desde 2023, cree que es momento de actuar “con visión estructural”. Defiende el papel del organismo como espacio de diálogo social y análisis experto, y reclama un papel más activo para las instituciones en el debate económico real. En esta entrevista con mallorcadiario.com, repasa los grandes desequilibrios del modelo balear, sin perder de vista el potencial de la inteligencia artificial, la industria del conocimiento o la diversificación dentro del turismo.
"El gasto medio en hipotecas o en el alquiler está en torno a los 1.000 euros mensuales"
¿Cuál es el diagnóstico del CES sobre la situación económica actual de Baleares?
La situación económica es buena en términos generales. Tenemos una tasa de empleo muy alta y un nivel de renta aceptable. Ahora bien, eso no significa que todo funcione bien. Hay desequilibrios, y el más evidente es el acceso a la vivienda. No solo afecta a las rentas más bajas, sino también a la cobertura de puestos de trabajo: en sitios como Ibiza, hay plazas públicas que no se cubren porque el sueldo no permite pagar un alquiler.
¿El coste de la vivienda se ha convertido en el principal problema estructural?
Sí, sin duda. El gasto medio en hipotecas en Baleares es de 902 euros, y si hablamos del alquiler o la suma de ambos conceptos, muchas familias están en torno a los 1.000 euros mensuales. Esto supera con mucho la media nacional, que está entre 600 y 700 euros. Eso significa que muchas familias destinan más de la mitad de su ingreso mensual a pagar por la vivienda.
"Baleares ha crecido un 40 por ciento en población en solo 25 años. Eso no hay sistema que lo absorba sin presión"
¿Hay medidas eficaces en marcha?
La administración está haciendo un trabajo serio en planificación urbanística y clasificación de suelo, pero estas soluciones son a medio y largo plazo. A corto plazo hay que actuar también, por ejemplo, persiguiendo la oferta ilegal de alquiler vacacional, que distorsiona gravemente el mercado.
¿El crecimiento demográfico reciente ha agravado la situación?
Absolutamente. Baleares ha crecido un 40 por ciento en población en solo 25 años. Eso no hay sistema que lo absorba sin presión. Esta tensión se nota en las infraestructuras, en el mercado laboral, en la vivienda... Todo está interconectado.
¿Baleares va en la dirección correcta o hay un desvío de fondo?
No estamos en mala dirección, pero hay que afinar. A veces se oyen discursos extremos, como que “no cabe nadie más” en Mallorca. Yo no comparto esas frases. Pero sí creo que hay que contener el crecimiento para que sea sostenible: en términos medioambientales y también sociales.
Se habla mucho de diversificación, pero el modelo turístico sigue siendo dominante. ¿Avanzamos?
Seguimos siendo muy dependientes del turismo, pero no exclusivamente. Están creciendo otras actividades como las relacionadas con la inteligencia artificial, la tecnología o las spin-offs universitarias. Además, el propio modelo turístico se está diversificando: turismo cultural, deportivo, de naturaleza... Ya no todo es sol y playa.
"Un cambio de modelo radical es inviable. No vamos a dedicarnos a la siderurgia, sería absurdo"
¿Ve posible un cambio de modelo productivo real?
Un cambio de modelo radical es inviable. No vamos a dedicarnos a la siderurgia, sería absurdo. Lo que sí podemos hacer es evolucionar dentro del modelo que tenemos, profesionalizarlo aún más, hacerlo sostenible y abrir nuevos nichos: industria local, alimentación, vino, tecnología, formación universitaria...
¿Cómo valora el impacto de los salarios en la cohesión social?
El coste de vida es alto, sobre todo en la vivienda. Aunque ha habido contención de la inflación recientemente, muchas personas siguen teniendo dificultades para llegar a fin de mes. En algunas zonas, incluso con sueldos públicos estables, vivir se hace muy difícil.
¿Se escucha lo suficiente al CES desde las instituciones?
Tenemos un papel consultivo, y los dictámenes que emitimos son preceptivos pero no vinculantes. Aun así, nuestras recomendaciones suelen ser tenidas en cuenta. Venimos de una etapa en la que el papel del CES estaba algo desdibujado. Mi objetivo es revitalizarlo y aportar más valor, con conferencias, mesas redondas y análisis sobre temas clave como la IA, la inmigración o la productividad.
"A veces no se valora en su justa medida de donde venimos. Hemos dado un salto enorme en asistencia sanitaria, educación, comunicaciones..."
¿Cómo se perciben desde el CES las protestas laborales y los conflictos sindicales recientes?
Siempre preocupan, pero también vemos que en muchos casos patronal y sindicatos logran acuerdos. Es la prueba de que el diálogo social sigue siendo un pilar de nuestra sociedad. Los conflictos son inevitables en contextos dinámicos, pero lo importante es que haya voluntad de acordar.
¿Falta cultura económica en el debate público?
Diría que la sociedad balear tiene una gran cultura económica. Pero a veces desdeñamos los avances conseguidos. Venimos de una Mallorca muy humilde, sin universidad, sin infraestructura... Hemos dado un salto enorme en asistencia sanitaria, educación, comunicaciones. Y a veces no se valora en su justa medida.
"La corrupción debe ser erradicada. No solo la económica, también la prevaricación o el abuso de poder"
¿Qué opina del sistema de financiación autonómica? ¿Está Baleares adecuadamente financiada?
Creo que no. El sistema actual nos penaliza. Pero es un debate complejo: cada comunidad tiene argumentos para pedir más. Lo ideal sería encontrar un reparto equitativo y justo, aunque eso, sinceramente, es casi imposible. Siempre habrá quien se sienta agraviado.
¿Cómo valora los nuevos casos de corrupción y el uso indebido de fondos públicos?
La corrupción debe ser erradicada. No solo la económica, también la prevaricación o el abuso de poder. La democracia tiene mecanismos de control —medios de comunicación, elecciones, justicia— pero debemos reforzar la ética pública y el uso responsable del dinero de todos.
Usted fue político. ¿Cómo vive esta etapa más institucional y menos mediática?
La vivo con serenidad. No echo de menos la política activa. Estoy en otra etapa, desde otro ángulo. Desde el CES se puede contribuir mucho al bien común. Y esa es mi meta: hacer que el CES recupere dinamismo y sea útil como espacio de consenso y diálogo social.
Un comentario
Un altre que xupa del sistema, es veu que vostè no viu la realitat dels preus, per favor toqui amb els peus enterra