Baches, deformaciones en el asfalto, protuberancias y hundimientos que obligan a reducir la velocidad para no dañar el vehículo y que ponen en serios aprietos a los vehículos de dos ruedas. Este es el deplorable estado en que se encuentra la carretera más nueva de la isla de Eivissa, la PMV-810.1 (carretera de Jesús), especialmente en el carril correspondiente al sentido hacia Jesús.
Las obras de la carretera de Jesús (PMV-810.1) obligaron a cortar el tráfico desde el 18 de noviembre de 2015 hasta el 16 de mayo de 2016. Seis meses para ejecutar una obra de 800 metros, que se demoró en exceso por los hallazgos arqueológicos de una casa y entierros con restos de épocas púnica, romana y bizantina, que obligaron a modificar el proyecto y alterar el calendario de ejecución.
Unas obras que soliviantaron a los vecinos de Jesús y en especial a los comerciantes, gravemente perjudicados por los meses en que la carretera estuvo cortada y que ahora se comprueba que de poco sirvió.
La obra fue llevada a cabo por la empresa Vías y Construcciones SA e inicialmente tuvo un coste de adjudicación de 1.400.000 euros más 166.000 euros de expropiaciones. Sin embargo, los hallazgos arqueológicos y los consiguientes modificados del proyecto, han supuesto un sobrecoste del 10%, por lo que el coste final será de 1,5 millones de euros.
Antes de iniciar la obra, la consellera insular de Territorio y Movilidad, Pepa Marí, aseguró que el objeto de la obra “es la mejora de la comodidad y seguridad de los usuarios”. Puede afirmarse que el objetivo no se ha cumplido, a la vista del estado en que se encuentra la carretera tan solo seis meses después de su apertura al tráfico rodado.
Actualmente en la web del Servicio de Información de Obras de la Red Viaria de la isla de Eivissa figura este tramo como objeto de obas de acondicionamiento desde el kilómetro 0 hasta la intersección de la calle Gavina, pero no se aprecia intervención de ningún tipo y el estado de la vía es el que se aprecia en las fotografías.








