La puesta en marcha de la plataforma de inteligencia turística en Ibiza es un hito no menor. Es la constatación de que la gestión del mayor motor económico de la pitiusa mayor –y de gran parte de Baleares– puede, por fin, empezar a desprenderse de la nebulosa de percepciones vagas que ha dominado durante décadas.
Que el Consell d’Eivissa haya abierto al público el nuevo Sistema de Inteligencia Turística –accesible en siteivissa.com con millones de registros sobre conectividad, perfiles de visitantes, gasto o presión territorial– es una bocanada de aire fresco en un debate demasiado tiempo dominado por intuiciones, prejuicios y autoengaños. Este salto hacia la gobernanza basada en datos satisface una demanda de la industria local y responde a una necesidad de primer orden para las administraciones públicas.
Cuando una economía depende tan fuertemente del turismo –el 84 % del PIB pitiuso, según el propio informe del SIT– no vale con asumir como válidas percepciones subjetivas de determinados operadores o entidades más o menos representativas que dan opiniones como si fueran las tablas de la Ley. Hay que saber qué, cómo, cuánto y sobre todo por qué.
Ibiza estrena una herramienta que recoge huellas digitales reales –móviles, tarjetas, búsquedas– y las traduce en indicadores accionables. Eso ofrece a los gestores la posibilidad de anticiparse a tensiones en movilidad, mercados emisores o capacidad de carga antes de que se conviertan problemas.
Mallorca, con retos de sostenibilidad, congestión y presión competitiva creciente sigue la senda de Ibiza con su propio Plataforma Inteligente de Destinos de Mallorca (PID), una herramienta estratégica clave para avanzar hacia un modelo turístico más sostenible, inteligente y equilibrado.
La inteligencia turística no es un capricho tecnológico: es una herramienta imprescindible para planificar, medir impacto y ajustar políticas con rigor. Apostar por datos en lugar de percepciones debería ser ya un mínimo exigible para cualquier destino que aspire a gestionar el turismo con responsabilidad y equidad.


