La proliferación de caravanas y autocaravanas estacionadas durante días o semanas en distintos puntos de Palma, y especialmente en barrios como Ciutat Jardí, hace tiempo que dejó de ser una simple anécdota urbana para convertirse en un problema de convivencia. Las quejas vecinales son constantes y perfectamente comprensibles. No se trata únicamente de una cuestión estética, sino también de ocupación del espacio público, salubridad, rotación de aparcamientos y deterioro de determinadas áreas de la ciudad. Por eso resulta lógico que el Ayuntamiento de Palma haya decidido actuar y recordar que la ordenanza cívica está para cumplirse.
La portavoz municipal, Mercedes Celeste, fue clara este miércoles al advertir de que Cort sancionará a los caravanistas instalados en Ciutat Jardí y en otros puntos de la capital. El mensaje puede sonar duro, pero responde a una realidad evidente: Palma no puede convertirse en un camping improvisado al aire libre. Mucho menos en barrios residenciales donde los vecinos llevan tiempo denunciando molestias y reclamando intervención municipal.
Tampoco puede aceptarse que la vía pública se transforme en una solución permanente a un problema social
Es verdad que detrás de algunas de estas situaciones existe también un drama habitacional. El precio desorbitado de los alquileres en Baleares empuja a determinadas personas a vivir en caravanas o vehículos adaptados. Negarlo sería absurdo. Pero tampoco puede aceptarse que la vía pública se transforme en una solución permanente a un problema social que requiere otro tipo de respuestas institucionales. Una cosa es la emergencia social y otra muy distinta normalizar asentamientos de caravanas en espacios públicos urbanos.
La ordenanza cívica de Palma fue impulsada precisamente para evitar este tipo de situaciones. Y las normas carecen de sentido si luego no se aplican. La convivencia exige derechos, pero también obligaciones. Los vecinos de Ciutat Jardí tienen derecho a disfrutar de su barrio sin soportar una ocupación continuada del espacio público que genera tensión, suciedad y sensación de abandono.
Cort hace bien en actuar. Gobernar también consiste en poner orden cuando la situación lo requiere.


