En un comunicado hecho público este 24 de febrero, ASINEM advierte de que determinados cambios normativos podrían perpetuar un modelo energético “prácticamente exclusivo de los grandes grupos energéticos”, en detrimento del modelo distribuido y participativo que ha impulsado el autoconsumo en los últimos años.
El debate se centra en la modificación del marco establecido por el Real Decreto 244/2019, que regula las condiciones administrativas, técnicas y económicas del autoconsumo eléctrico. El nuevo borrador contempla la figura del gestor de autoconsumo en instalaciones colectivas, pero introduce matices que, según ASINEM, pueden alterar el equilibrio en la toma de decisiones.
GARANTIZAR DERECHOS
El presidente de la asociación, Franco Mójer, subraya que esta figura “debe garantizar los derechos de los consumidores asociados” y defiende que el gestor debería ser necesariamente uno de los miembros del propio autoconsumo colectivo. Sin embargo, el artículo 3 del proyecto abre la puerta a que el gestor pueda ser “cualquier persona física o jurídica, incluso sin participación en la instalación”.

Para los instaladores, esta redacción podría facilitar que entidades ajenas al grupo de consumidores asuman la gestión, con el riesgo de que se diluya la capacidad de decisión de los propios usuarios. Además, el texto no concreta los procedimientos básicos para designar al gestor ni las mayorías necesarias para adoptar acuerdos, lo que —según la asociación— podría dar lugar a sistemas de votación ponderados por cuota de representatividad.
En la práctica, advierten, un único consumidor con mayoría de cuota podría bloquear el relevo del gestor, incluso si la mayoría de los participantes considera que su labor no responde a sus intereses.
Otro de los puntos sensibles afecta a la titularidad de las instalaciones de autoconsumo sin excedentes. El borrador permite que estas puedan ser propiedad de un tercero distinto del consumidor. ASINEM entiende que esta posibilidad puede generar situaciones en las que la instalación quede bajo el control de una entidad externa, alejándose del espíritu de las directivas europeas sobre energías renovables y mercado interior de la electricidad, que promueven un papel activo de la ciudadanía en la transición energética.
AFECTA A LA FACTURA
“Reducir la participación de los usuarios en la generación de energía amenaza la titularidad de la ciudadanía y la industria en los autoconsumos, su capacidad para reducir la factura eléctrica y su contribución a la transición energética”, ha recalcado Mójer, quien insiste en que “la ciudadanía debe ser cada vez más soberana e independiente energéticamente”.
Pese a las críticas, ASINEM valora de forma positiva el objetivo general del borrador, orientado a fomentar la generación distribuida y el despliegue de instalaciones de autoconsumo. No obstante, pide que se revisen los aspectos señalados antes de la aprobación definitiva del texto, con el fin de reforzar las garantías para los consumidores y evitar posibles distorsiones en la gobernanza de las instalaciones colectivas.
La preocupación no es exclusiva del ámbito balear. La Federación Nacional de Empresas de Instalaciones Eléctricas, Telecomunicaciones y Climatización de España (FENÍE) trasladó la pasada semana al Ministerio su inquietud por el contenido del borrador, una iniciativa a la que ahora se suma ASINEM.
La asociación, que agrupa a más de 575 empresas instaladoras en Baleares desde su fundación en 1977, insiste en que el desarrollo del autoconsumo ha sido una herramienta clave para democratizar el sistema energético y avanzar hacia un modelo más sostenible. A su juicio, cualquier reforma normativa debe preservar ese enfoque y consolidar a la ciudadanía no solo como consumidora, sino como protagonista activa en la producción y gestión de su propia energía.








