¿El origen de las obras que conforman la exposición 'Héroes' podemos situarlo, en cierto modo, en su pasión por el mar?
Sí, el mar es el punto de partida. Allí surgió el gesto efímero que luego se transformó en obra: una acción pictórica realizada en plena navegación.
¿Quiénes integraban la tripulación del velero de regatas Settebello?
Una tripulación mixta formada por regatistas experimentados y atletas con discapacidad, unidos en un mismo esfuerzo.
¿Es un proyecto que incluye, por tanto, el deporte, la integración social y el arte contemporáneo?
Exactamente. 'Héroes' es un cruce natural entre deporte, integración y creación artística, donde cada ámbito potencia y da sentido al otro.

¿Qué quiere transmitirnos Luca Monzani con los cuadros de esta muestra?
Quiero transmitir que un instante puede convertirse en memoria. Ya sean pinturas, esculturas, fotografías u obras de performance, todas traducen la intensidad del gesto y del movimiento, en concreto su fragilidad, su disciplina y su sacrificio, en algo que permanece.
"El mar es el punto de partida de esta exposición. Allí surgió el gesto efímero que luego se transformó en obra"
¿Diría que pintar y navegar son sus dos grandes vocaciones?
Son dos formas de explorar el mundo; una desde el cuerpo y los elementos, que serían el mar, el viento y la camaradería, y la otra desde la materia y la luz. Ambas conviven, se cruzan y se alimentan mutuamente y, sí, ambas son vocación.
En esta exposición hay también una obra de la artista Anna Alexandra. ¿Cómo la llevó a cabo?
A través de una acción performativa donde el cuerpo, el ritmo y la pintura se fusionaron. Su obra es la huella física de un movimiento vivido, acompañada espléndidamente por una partitura musical compuesta y ejecutada al violín por Enrique Barrenengoa.
¿Cuál fue el motivo de la incorporación de dicha obra de Anna Alexandra a este proyecto?
Porque amplía y completa el concepto de traslación: del gesto al cuerpo, del cuerpo a la obra. Su lenguaje dialoga de forma natural con el espíritu de 'Héroes' y con lo que sentí que debía ser en aquel momento de estudio y emoción. Y sigo sintiéndolo.
En el marco del proyecto 'Héroes' se encuentra también la exposición 'De lo efímero a lo duradero'. ¿Cuál es el objetivo de esta muestra paralela?
Reunir a distintos artistas para reflexionar sobre qué permanece después del instante. Es un espacio coral donde cada obra prolonga el sentido de un proceso creativo común y primordial, y actúa como una cámara de resonancia que amplifica su diálogo entre memoria, materia y luz.
"Navegar y pintar son dos formas de explorar el mundo; una desde el cuerpo y los elementos, y la otra desde la materia y la luz"
¿Qué actividades complementarias habrá estas semanas además de las dos exposiciones citadas?
Habrá visitas guiadas —ya han recibido a más de cien alumnos del Colegio de Nuestra Señora de Montesión—, además de encuentros y tres mesas redondas centradas en los artistas, en la relación entre gesto, deporte, obra e integración, y en el deporte adaptado.

En la presentación de la exposición, nos sorprendió a todos hablando en un perfecto catalán. ¿Se siente ya más mallorquín que italiano?
No creo que fuera perfecto —sonríe—, pero la vicepresidenta primera del Consell de Mallorca, Antònia Roca, me dio un aprobado, y lo he disfrutado muchísimo. Mallorca me ha dado un lugar donde crear y crecer. Sigo siendo italiano, pero aquí he encontrado una forma de pertenencia que ya forma parte de mí.
¿El apoyo de las instituciones, en este caso del Consell, sigue siendo fundamental para la difusión del arte?
Sí, es esencial. Las instituciones permiten que los proyectos lleguen a la ciudadanía y que el arte cumpla su función social y cultural.
Entiendo, sí...
Más concretamente, el Centro Cultural La Misericòrdia ofrece un espacio único por su variedad, su vitalidad y su capacidad de acoger proyectos muy distintos, y eso lo hace especialmente atractivo y lo convierte en un aliado esencial.





