La ministra Elma Sáiz ha calificado de día histórico la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de regularizar 500.000 inmigrantes ilegales. Según la ministra, se trata de solucionar un importante problema que padece nuestra sociedad. Es una urgencia social el poder dar papeles a estas personas para que puedan acogerse y beneficiarse de las ayudas económicas que da el Gobierno central. Pues está muy bien. Me parece perfecto que ayudemos a los que más lo necesitan, a los más desfavorecidos, a los pobres y a los que ya están en el umbral de la pobreza.
Así se lo comento a mi amigo Miquel, y me da la razón. Pero como es más inteligente que yo, me pregunta si estoy convencido de que los inmigrantes que llegan a Mallorca en pateras son los únicos que están necesitados de una solución a su urgencia social. Me pongo a pensar y me doy cuenta del valor de su reflexión. Es cierto que los inmigrantes necesitan las ayudas de los españoles, pero y los españoles que están en la misma situación ¿qué se merecen?
La reflexión de Miquel, la hago mía. ¿Acaso no es urgencia social lo que necesitan las 40.000 personas residentes en Baleares que son alimentadas por las organizaciones privadas con bolsas de comida?
Lo es también la situación por la que pasan los que no pueden pagar el alquiler de un piso ni de una habitación.
Lo es también ayudar a los propietarios de viviendas que han sido okupadas por personas necesitadas, pero que ahora, gracias a las políticas comunistas de Sánchez, ya no tienen que devolver la posesión de la casa. Ahora se quedarán varios años. Sin pagar y jodiendo al propietario que deberá pagar todos los gastos.
Es urgencia social apoyar las reivindicaciones de los pageses y pescadores que han sido vejados por la política europea, con el voto de PP y PSOE, solo para tener contentos a Marruecos y los países del Mercosur, entre ellos Venezuela.
Será urgencia social los salarios de los trabajadores. Y de ello, deberían preocuparse ya los sindicatos. Cuanta más gente quiera trabajar, menores serán los salarios y peores las condiciones laborales.
Y sí, sí que habrá más delincuencia. Y lo habrá, porque la cifras son las que son. Lo dicen los catalanes y los vascos. Y sus memorias policiales demuestran que muchos de los nuevos delincuentes han llegado de Argelia y de Marruecos. Y son los que no buscan trabajo, son los que buscan esas ayudas que da el actual Gobierno. Y Sánchez lo hace para que cuando pierdan las elecciones, el año que viene, puedan acusar a la derecha de quitar derechos a estos inmigrantes.
Y será una urgencia social acoger, ayudar y gestionar la ola de llegadas a nuestras islas de pateras llenas con inmigrantes, traídos las mafias del Norte de África, con la anuencia de sus respectivos gobiernos que se quitarán de encima lo peor de cada casa y de cada casta, para que terminen siendo los nuevos europeos.
Y yo que he sido siempre católico, y que ahora me señalan con el dedo por ser cristiano, ya no quiero amar al prójimo como a mí mismo. Ahora soy sanchista y solo me interesa ¿qué hay de lo mío?



