Luis Ramis, experto inmobiliario, explicó que “la realidad es que muy poca gente está legalizando. Hay legalizaciones, calculamos que un 10% de la gente que legalizaría, porque el coste es muy alto”. En esa misma línea, detalló que adaptar una vivienda de algo más de 100 metros cuadrados, con piscina y terraza, puede costar “entre 70 y 100.000 euros”. El fundador de Rustic House Mallorca añadió que ese problema económico se suma a otro de fondo: en rústico no todas las viviendas están en la misma situación, porque hay casas parcialmente escrituradas, antiguas naves agrícolas transformadas en vivienda o inmuebles fuera de ordenación que obligan a revisar muy bien qué se vende y qué se compra.
Ramis añadió en declaraciones a esRadio Baleares que la tensión de precios tampoco se limita al campo. Al pasar del alquiler a la compraventa, afirmó que “aproximadamente el 80 por ciento del mercado inmobiliario está fuera de precio” y que muchas ventas se anuncian muy por encima de lo que el comprador está dispuesto a pagar realmente. Sobre el alquiler, sí señaló que el mercado está “de locura” por la inseguridad jurídica que perciben muchos propietarios, una situación que mantiene viviendas cerradas y complica todavía más el acceso a la vivienda.





