Incorporación de nuevos servicios

Mallorca busca nuevos polígonos mientras crece la presión sobre el suelo industrial

Poligono de Son Castelló

Los polígonos industriales de Baleares, especialmente en Mallorca, son una pieza clave de la economía del archipiélago, donde se concentran miles de empresas y puestos de trabajo. En los últimos años han cambiado: ya no son solo zonas industriales y han incorporado más servicios, mientras aumenta la dificultad para encontrar suelo y se hacen más visibles las carencias en infraestructuras como accesos, transporte o conectividad.

Los polígonos industriales de Baleares atraviesan una etapa de transformación marcada por la pérdida de peso de la industria, el auge de nuevas actividades económicas y el debate sobre la disponibilidad de suelo. En el archipiélago existen actualmente 53 áreas industriales —39 de ellas en Mallorca, 8 en Menorca, 5 en Ibiza y 1 en Formentera— que concentran 6.163 empresas y generan 53.830 puestos de trabajo, según datos del Govern recogidos en la ley de gestión y modernización de áreas de promoción industrial, en vigor desde julio de 2025.

En enclaves como Son Castelló y Can Valero, en Palma, se agrupan miles de empresas y decenas de miles de trabajadores, señalan desde la Asociación de Industriales de Mallorca (ASIMA) en declaraciones a mallorcadiario.com. “Los polígonos que gestionamos son, a día de hoy, uno de los grandes pulmones económicos de Mallorca, concentrando una parte muy significativa del tejido empresarial y generando en torno a una quinta parte del PIB balear”, añaden.

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MENOS INDUSTRIA, MÁS SERVICIOS

Sin embargo, el peso específico de la industria dentro de estos espacios ha ido disminuyendo en los últimos años. Actualmente, las actividades industriales ocupan el 49% de los polígonos, frente al 51% correspondiente a servicios como supermercados, restauración, gimnasios, oficinas o centros religiosos. Esta evolución refleja un cambio progresivo en el uso del suelo y en la propia naturaleza de estas áreas, que han pasado de ser exclusivamente industriales a configurarse como entornos empresariales mixtos.

Desde la Conselleria de Empresa, Autónomos y Energía explican que esta situación parte de un contexto previo de retroceso. “Estamos en una situación heredada que era complicada, con un déficit de empresas industriales y una bajada cercana al 2% en los ocho años anteriores a 2023”, señalan en declaraciones a mallorcadiario.com. En la actualidad, aseguran,  se ha logrado estabilizar el peso industrial en torno a ese 49%”.

En términos económicos, la actividad industrial en los polígonos del archipiélago tiene un impacto directo cercano al 6% del PIB, según informan desde la cartera que dirige Alejandro Sáenz de San Pedro. La pérdida de peso del sector no es reciente, sino una tendencia sostenida en el tiempo. De acuerdo con la Memoria del Consejo Económico y Social de Balears (CES) de 2024, la industria ha pasado de representar el 7% de la economía balear en 2005 al 5,5% en 2023. En el caso del sector manufacturero, el descenso es aún más acusado: del 4,5% al 2,4% en ese mismo periodo.

CAMBIO DE USOS Y FALTA DE SUELO

La transformación de los polígonos industriales en Baleares se explica, en gran parte, por un cambio progresivo en los usos del suelo. “Desde hace años se está produciendo un cambio de usos en los polígonos industriales, que se están convirtiendo en áreas empresariales”, señalan desde la Conselleria de Empresa, Autónomos y Energía, que advierte de que este proceso “condiciona la disponibilidad de espacio productivo”.

Desde el ámbito empresarial, ASIMA coincide en el diagnóstico de fondo, aunque lo interpreta en clave de evolución estructural. “Los polígonos ya no son únicamente espacios industriales en el sentido tradicional, sino entornos empresariales mucho más mixtos”, explican. En ellos “conviven industria y empresas de diversos sectores”, reflejando una transformación que, según la patronal, ha sido sostenida en el tiempo: “Hemos pasado de áreas industriales propias de los años 60 a ecosistemas empresariales diversificados, más modernos, sostenibles y adaptados a las nuevas necesidades económicas”.

Este cambio de modelo sitúa el debate en torno al suelo disponible. Desde la administración autonómica reconocen una “tensión entre oferta y demanda” y apuntan que “existe demanda de suelo para que las industrias ya implantadas puedan crecer”, mientras que “también es complicado encontrar espacio para nuevas empresas que quieran instalarse en las islas”. Para hacer frente a esta situación, plantean actuar en dos frentes: “facilitar a los ayuntamientos la creación de nuevo suelo industrial en zonas de transición” y “limitar los cambios de uso dentro de los polígonos”.

ASIMA: “No hace falta más suelo industrial”

Sin embargo, el sector empresarial discrepa parcialmente de este diagnóstico. Desde ASIMA aseguran que “no hace falta más suelo industrial” y relativizan el impacto de la supuesta saturación: “No conocemos empresas que se hayan tenido que ir fuera por esta circunstancia ni casos de compañías que no hayan podido instalarse”. Por otro lado, cabe recordar que en los últimos años se han impulsado nuevos desarrollos para ampliar la oferta de suelo. Entre ellos, el tercer polígono de Inca, con 186.000 metros cuadrados, el de Porreres —con capacidad para más de 30 empresas— o la ordenación del área industrial de Campos.

La diversificación de usos también responde a cambios en la vida cotidiana de estos espacios. “Hoy hablamos de lugares donde miles de trabajadores pasan gran parte del día”, subrayan desde ASIMA, lo que justifica la incorporación de nuevos servicios. “Es lógico que demanden restauración, deporte o bienestar”, añaden, destacando que estas actividades “mejoran la calidad de vida laboral y generan actividad económica complementaria”.

MOVILIDAD E INFRAESTRUCTURAS

Junto al suelo, la movilidad y las infraestructuras se han convertido en otro de los principales focos de preocupación. En los polígonos de Palma, las incidencias son recurrentes: “Tenemos problemas de accesos, congestión en horas punta y dificultades de aparcamiento”, resumen desde la patronal ASIMA.

A estas limitaciones se suman carencias en servicios básicos. “Es necesario adaptar infraestructuras como redes eléctricas con más potencia, mejorar la conectividad digital y los espacios públicos”, apuntan, en un contexto en el que la modernización de los polígonos se percibe como una condición clave para su competitividad. En materia de transporte, la entidad empresarial insiste en una reivindicación histórica: “Llevamos años reclamando una línea que recorra el perímetro de Son Castelló y acerque al trabajador a su puesto de trabajo”.

Por su parte, la administración autonómica trabaja en instrumentos de planificación para abordar estos retos. La Conselleria de Empresa prepara un Plan Autonómico para la competitividad de las áreas de promoción industrial que, según explican, “establecerá los ejes de mejora para los polígonos y servirá como base para las convocatorias de ayudas”. Este plan se enmarca en la normativa autonómica orientada a la modernización de estas áreas, que incorpora “mecanismos de gestión, incentivos y líneas de apoyo” a proyectos impulsados tanto por ayuntamientos como por entidades gestoras.

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