La incidencia en el Centro de Tráfico Centralizado de ADIF en la Estación de Francia de Barcelona provocó dos parones del servicio en menos de dos horas en la mañana de este lunes, obligando a suspender de nuevo la circulación y complicando aún más la movilidad en el área metropolitana. La situación motivó que el Govern catalán recomendara teletrabajar y evitar desplazamientos innecesarios debido a la incertidumbre sobre cuándo podría restablecerse un servicio fiable.
Este caos se produce en un contexto de semanas complicadas para Rodalies: tras un accidente en Gelida que causó la muerte de un maquinista en prácticas y múltiples desprendimientos en la red, la reapertura del servicio tras una suspensión prolongada estuvo marcada por cancelaciones, retrasos y creciente frustración de los pasajeros.
CIBERATAQUE
Óscar Puente, ministro de Transportes, ha apuntado a una posible causa poco habitual para justificar la secuencia de fallos técnicos. En una entrevista en TVE1, Puente ha afirmado que no descarta que se haya producido un ciberataque sobre los sistemas informáticos que controlan Rodalies, si bien advirtió de que es “pronto para establecer conclusiones firmes”. Según sus declaraciones, el fallo informático que ha interrumpido el servicio podría no ser simplemente un error técnico, aunque sigue abierta la investigación.
La mención del ciberataque por parte de Puente se suma a un clima de incredulidad y críticas. El ministro ha defendido que ADIF trabaja para garantizar la seguridad de la red y que se están revisando los puntos críticos que se han visto afectados por los temporales, pero sus declaraciones han generado dudas sobre la transparencia y la gestión del fallo real.
INDIGNACIÓN
Usuarios y sindicatos han mostrado su indignación. En redes y estaciones se habla de falta de información, mala coordinación entre administraciones y medidas insuficientes para paliar la suspensión del servicio. El sindicato de maquinistas y plataformas de viajeros han considerado el ritmo y la comunicación de Renfe y ADIF como claramente deficientes, y advierten de que la falta de inversiones estructurales está detrás del colapso recurrente.
La suspensión y reanudación intermitente del servicio también ha tenido un impacto inmediato sobre el tráfico rodado, con importantes atascos en las principales arterias de acceso a Barcelona y una presión adicional sobre los servicios de transporte alternativo, como autobuses y metro.







