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Palma se traspasa
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Palma se traspasa

lunes 16 de noviembre de 2020, 16:08h
Desde el inicio de la pandemia, se estima que un 30 por ciento del pequeño y mediano comercio de Palma ha cerrado sus puertas de manera definitiva. El número cada vez mayor de carteles de "Se traspasa" ha pasado a ser la imagen que mejor refleja la crisis que se está viviendo en los últimos meses. Las patronales del sector han presentado diversas propuestas a las instituciones para intentar paliar la situación en la medida de lo posible, pero en general esas peticiones no han sido atendidas. La realidad en estos momentos deja poco margen para el optimismo.

Hay una Palma que poco a poco se está desvaneciendo, la del comercio de cercanía, que fue la que durante décadas dio vida y riqueza a esta ciudad. Es algo que percibimos cada día, mientras recorremos la Via Sindicat, Los Geranios, Jaume III o las calles adyacentes. Un paseo por esas y otras zonas de Palma resulta descorazonador, ante la constante presencia de barreras bajadas, espacios vacíos y carteles en rojo y negro con un número de teléfono. Comercios, tiendas, restaurantes, cafeterías, colmados... Una buena parte de lo mejor de Palma se está perdiendo hoy de manera irremediable, mientras el listado de cierres y de traspasos, tristemente, de momento se va ampliando día a día.

Más allá de la Covid 19, algunas especificidades propias ayudan a entender mejor la situación actual, como por ejemplo que Baleares es la comunidad que más compra por internet o que en el centro de Palma el 60 por ciento de las compras las solían hacer en estos últimos años los turistas. "Desde el mes de marzo no tenemos extranjeros prácticamente, no hay cruceros, no hay nada", explica el presidente de Afedeco, Antoni Gayà, y añade: "Un 30 por ciento de los comercios de Palma han cerrado para ya no volver a abrir".

Mientras tanto, los comercios que siguen abiertos lo están pasando mal. En el caso de las tiendas de ropa, el hecho de que el confinamiento empezase en marzo imposibilitó que por ejemplo se pudieran vender buena parte de los pantalones o los jerseys de invierno. La desescalada posterior coincidió con el inicio del verano, que no fue bueno a nivel comercial, pues costó "muchísimo" poder vender. Esa situación se está repitiendo ahora con la temporada de otoño, previa a la de Navidad. En ese sentido, además de las tiendas hoy ya cerradas habría que tener en cuenta las que siguen abiertas sin apenas clientes. "Las que están abiertas es que están alargando la agonía", subraya Gayà.

Con todo, si un comerciante tiene la suerte de que el local sea suyo, "podrá aguantar seguramente", pero si ha de pagar un alquiler y además no pudo ahorrar en años anteriores, posiblemente deberá cerrar. Gayà matiza que no es lo mismo regentar un negocio desde hace varias décadas que haberlo abierto hace sólo dos o tres años. En este último caso, hay emprendedores que "aún están pagando préstamos y muchas cosas", por lo que la crisis económica y sanitaria "los ha reventado". En este contexto, el presidente de Pimeco, Toni Fuster, expresa también su gran preocupación por el momento actual. "La situación es dramática", asevera.

AYUDAS INSUFICIENTES

Gayà y Fuster critican las pocas ayudas recibidas por parte de las distintas administraciones. "Cuando nos hablan de ayudas de millones de euros, hay que tener en cuenta que a un comerciante concreto eso sólo le supondrá 800, 1.000 o 1.200 euros, que son unas cantidades que no sirven ni para pagar un alquiler", lamenta Gayà. Afedeco y Pimeco defienden que sería mucho más efectivo un sistema de bonos para los ciudadanos, parecido al que hay ya en otros municipios de Mallorca y del resto de España. Las dos patronales citadas coinciden en que los bonos favorecen el consumo, pues "ponen dinero en las manos de los consumidores", especifica Fuster.

"El comerciante lo que necesita es que la gente vaya a comprar", enfatiza Gayà, pues si los comercios van haciendo caja, "podrán sobrevivir". Por otra parte, cuando un comercio o una tienda cierran, no sólo se ven afectadas las familias que regentaban esos negocios, sino también los empleados que trabajaban allí, los proveedores, los transportistas y otras pequeñas empresas cuya actividad tenía una vinculación directa con el negocio que ahora ha cerrado. Todas estas situaciones acaban afectando también a la Administración, que deja de tener ingresos derivados de los impuestos que pagaban esas tiendas. "Al final, perdemos todos", sintetiza el presidente de Afedeco.
En el mismo sentido se pronuncia el presidente de Pimeco. "Desde el mes de marzo le estoy pidiendo al consumidor que por favor piense en el pequeño comercio, porque eso supone generar trabajo, recuperar empleos, ayudar a las familias e intentar ofrecer un futuro a los jóvenes", explica Fuster, para añadir: "Los currículums no los envían a las grandes plataformas de venta online, sino que los siguen dejando en las tiendas". Sin embargo, para que sea posible hacer nuevas contrataciones, tiene que haber consumo. "Todo el mundo es libre de comprar allí donde quiera, pero el hecho de no comprar en nuestros comercios acaba teniendo unas repercusiones negativas para todos", resume.

MIRANDO AL FUTURO

"Mientras llega la vacuna, no podemos estar parados, pues hemos de saber de qué tenemos que vivir hasta entonces, porque no es posible esperar a que llegue la vacuna y no hacer otras cosas", añade Fuster. Así, cree que hay que seguir dinamizando Palma, trabajando por el comercio y luchando para que el consumo se recupere, "para que al menos el poco consumo que hay sea hacia el pequeño comercio y no se vaya a otras zonas". Preguntado acerca de cómo ve el futuro más inmediato, se muestra prudente. "Dependerá de la evolución de la situación sanitaria y de las decisiones que tome el Govern, que acabarán afectando al comercio", concluye el presidente de Pimeco.

"Hasta que no tengamos una vacuna o un medicamento que cure la Covid 19, desgraciadamente no tendremos movimiento, porque la gente no saldrá, no habrá esa alegría de ir por la calle", augura Gayà. "Por eso, estamos insistiendo muchísimo a la Administración, diciéndole que la solución no es mirar hacia otro lado, sino enfrentarse a esta crisis económica mediante medidas que nos ayuden a todos", recalca. Esta última crítica ayuda a entender el motivo por el que Afedeco no asistió el pasado viernes a la presentación de las luces navideñas en Cort. Para dicha patronal, el equipo de gobierno que preside José Hila "vive en una realidad paralela a la que vive el sector comercial".

Tanto Gayà como Fuster abogan, pese a todo, por la necesidad de seguir manteniendo la esperanza y de continuar trabajando por un futuro mejor para Palma. Como escribiera Màrius Verdaguer en su bellísimo libro 'La ciudad desvanecida' hace ya casi setenta años, los palmesanos deberíamos de entender siempre el futuro como la "noble aspiración de días mejores", confiando al mismo tiempo en los posibles avances de todo tipo que nos pueda traer "el porvenir".

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