La sanidad pública ha ofrecido 148 tratamientos por comportamientos adictivos. La Conselleria de Salut confirma que la mayor parte de estos casos se relacionan con el juego —presencial y online— y el uso compulsivo de internet y dispositivos. Este dato no puede interpretarse como una cifra aislada, sino como la punta visible de un iceberg que está creciendo entre la población balear.
Detrás de estos números hay personas con vidas fracturadas: problemas económicos, conflictos familiares, insomnio y ansiedad. Hay adolescentes que empiezan a engancharse a pantallas a los 16 años, y adultos que ven sus relaciones y su estabilidad laboral resquebrajarse por un clic que se repite compulsivamente.
Hay adolescentes que empiezan a engancharse a pantallas a los 16 años, y adultos que ven sus relaciones y su estabilidad laboral resquebrajarse por un clic que se repite compulsivamente
El auge de las adicciones comportamentales no es un invento. La literatura científica y las encuestas de salud señalan un aumento sostenido en trastornos relacionados con internet, videojuegos y apuestas ─especialmente entre jóvenes─ que, en muchos casos, se vinculan a dificultades emocionales profundas y desregulación afectiva.
El problema, sin embargo, no se resuelve con más consultas en la sanidad pública. Hace falta acción política y social con ambición y urgencia. Las autoridades sanitarias deben blindar la prevención en edades tempranas, integrar programas educativos eficaces en escuelas y formar a familias para detectar señales antes de que sea tarde.
La priorización de campañas de concienciación, la regulación del marketing de apuestas online y la inversión en recursos comunitarios de ocio saludable deben ser actuaciones a implementar sin demora. Es imprescindible que las instituciones y la sociedad entiendan que estos no son problemas menores, ni cuestiones de voluntad individual, sino retos de salud pública y cohesión social.
Si no se actúan con determinación y firmeza, el coste humano y económico será mucho mayor, que recaerá en los más vulnerables.





