La iniciativa de los trabajadores de Serveis Ferroviaris de Mallorca (SFM) para valorar paros y otras medidas de presión en demanda de “garantías reales de seguridad” tiene un origen comprensible a primera vista: los dos graves accidentes ferroviarios en Córdoba y Barcelona que han conmocionado al país y que han provocado una respuesta sindical intensa, incluida una huelga sectorial convocada por SEMAF a nivel nacional.
Pero la realidad ferroviaria de Baleares no tiene nada que ver con la de la España peninsular. Ni existen Adif ni Renfe en nuestra comunidad y la red de SFM opera en un ámbito mucho más reducido, con historiales de servicio que, pese a los retrasos e incidencias puntuales, no han registrado siniestros mortales recientes. De hecho, responsables del propio SFM han asegurado que los trenes funcionan con plena seguridad y que no hay motivos objetivos para equiparar la situación insular con la peninsular.
Es legítimo que los trabajadores exijan mejoras en el mantenimiento y en las condiciones laborales. La seguridad es un derecho irrenunciable y ninguna estructura —mediana o pequeña— está exenta de riesgos. Nadie sensato cuestiona la preocupación por posibles fallos o deficiencias en la red ferroviaria de Mallorca.
La clave de una movilización seria no puede ser la sombra de accidentes peninsulares, sino un diagnóstico riguroso de la realidad insular y propuestas concretas para corregir fallos reales.
Pero aprovechar tragedias ajenas —que aquí no se han producido— para justificar acciones de presión corre el riesgo de trivializar el dolor y diluir la responsabilidad sindical en una estrategia que puede parecer oportunista e incluso irresponsable.
La clave de una movilización seria no puede ser la sombra de accidentes peninsulares, sino un diagnóstico riguroso de la realidad insular y propuestas concretas para corregir fallos reales.
Convocar paros apelando a siniestros que no se han producido en nuestras líneas no sólo confunde a la opinión pública, sino que puede erosionar la credibilidad de la propia reivindicación. Si hay problemas en SFM, que se identifiquen claramente y se actúe sobre ellos; pero sin confundir ni aprovechar luctuosos siniestros que han conmocionado a todo el país.




