Polígono químico

Residuos peligrosos junto a Porto Pi: la planta que APB no anunció

Residuos peligrosos junto a Porto Pi: la planta que APB no anunció
Foto: J. Fernández Ortega

El proyecto de la Autoridad Portuaria prevé una gran instalación para residuos contaminantes en el Moll de Sant Carles, sin haber informado previamente a la opinión pública. ARCA pide su paralización y alerta de los riesgos ambientales y patrimoniales.

La Autoridad Portuaria de Baleares (APB) ha sacado a concurso público la construcción y explotación de una instalación de tratamiento de residuos líquidos contaminantes en el Moll de Sant Carles, una zona estratégica del puerto de Palma que, hasta la fecha, no había sido identificada como espacio destinado a este tipo de actividad industrial de alto impacto. El proyecto, que se presenta como parte de la modernización ambiental del puerto, ha generado una inmediata respuesta de alarma desde el ámbito patrimonial y ecologista.

La Asociación para la Revitalización de los Centros Antiguos (ARCA) ha solicitado este lunes la paralización cautelar del proceso, alertando de los riesgos medioambientales, paisajísticos y patrimoniales que conllevaría la implantación de esta planta en uno de los entornos históricos más sensibles de la bahía de Palma: el área que rodea la Torre de Señales y el Faro de Porto Pi, vestigios medievales protegidos y todavía funcionales, en convivencia con uno de los últimos reductos de vegetación natural del puerto.

UNA PLANTA DE 3.389 METROS CUADRADOS

Según el pliego técnico del concurso, la instalación ocuparía una superficie de 3.389,40 metros cuadrados y podría alcanzar una altura de hasta 10 metros, con una edificabilidad máxima de 28.245 metros cúbicos. Estaría diseñada para pretratar al menos 5 metros cúbicos de residuos líquidos contaminantes por hora, lo que equivale a un volumen anual mínimo de 25.000 metros cúbicos.

La finalidad es tratar desechos líquidos generados por buques —principalmente residuos tipo MARPOL I, que incluyen mezclas de hidrocarburos, aceites y aguas sucias—, pero el propio pliego abre la puerta a que la instalación reciba residuos procedentes de fuera del ámbito portuario, algunos de ellos catalogados como inflamables o peligrosos.

Este último punto es el que más inquietud ha despertado entre colectivos patrimonialistas y ecologistas. Sin embargo, desde la propia APB, el jefe del Área de Explotación y Medio Ambiente, Jorge Martín, niega que se trate de un proyecto desproporcionado.“Se trata de una instalación típica en este tipo de reformas. Para nada es grande. De hecho, hay dos instalaciones en el puerto actualmente, y nuestra idea es unificarlas en una sola, moderna y más segura”.

Martín justifica que esta planta no implica un aumento en la cantidad de residuos gestionados, sino una modernización de las infraestructuras existentes. “Estas dos instalaciones actuales son antiguas y necesitan renovarse. Hemos pensado que mejor una y actualizada que dos viejas”.

Además, asegura que la nueva planta permitirá evitar el traslado de residuos a la Península, lo que reducirá riesgos logísticos y permitirá el tratamiento in situ. También recuerda que la infraestructura responde a una exigencia de la normativa europea, que obliga a los puertos a contar con instalaciones de tratamiento adecuadas.

"LO PLANTEAMOS EN EL MOMENTO QUE TOCABA"

Respecto a la falta de comunicación previa sobre el proyecto, Martín admite que no se había hecho público hasta ahora porque “no era necesario hasta el momento en que la reforma del puerto estuviera más avanzada”. “Todo tipo de proyectos y reformas sufren cambios o modificaciones. Lo planteamos en el momento en que tocaba”, zanja.

También quiso tranquilizar a los críticos con respecto al impacto medioambiental y patrimonial. “Obviamente entendemos las preocupaciones de ARCA y aseguramos que el proyecto va a ser revisado por un equipo técnico externo para verificar que se cumplen todos los requisitos de seguridad”.

Y en cuanto a la procedencia de los residuos, Martín descarta que vayan a llegar de otros puntos del Mediterráneo. “No vamos a recibir residuos de otros puertos. Solo trataremos los de Baleares, como ya se hacía hasta ahora”.

UNA TRANSFORMACIÓN SILENCIOSA DEL PAISAJE PORTUARIO

Pese a las explicaciones de la APB, la iniciativa no se había comunicado públicamente hasta la reciente publicación del concurso. No hubo ruedas de prensa, ni se incluyó en los canales informativos habituales. Tampoco consta una consulta pública previa, a pesar de que el Moll de Sant Carles se encuentra en un entorno con protección patrimonial y valor turístico.

Desde ARCA se denuncia que esta falta de transparencia es inaceptable: “No se puede permitir que una instalación de este tipo, con riesgos ambientales, químicos y paisajísticos, se apruebe sin un debate ciudadano previo”. La entidad recuerda que la planta se levantaría junto a la Torre de Porto Pi y el Faro histórico, elementos catalogados como bienes patrimoniales, y muy próximos a zonas de paseo y tránsito.

También advierten que esta nueva planta podría incrementar notablemente el tráfico de camiones cisterna cargados con residuos peligrosos, un riesgo que afecta a la seguridad del entorno portuario y urbano.

¿NECESARIA O SOBREDIMENSIONADA?

Una de las claves del debate reside en si esta nueva infraestructura es realmente necesaria o no. ARCA sostiene que ya existen dos instalaciones en el puerto capaces de asumir la carga actual de residuos líquidos, y que no hay justificación clara para una planta de mayor envergadura.

Por su parte, la APB insiste en que la unificación permitirá mejorar la gestión, reducir riesgos y cumplir con la normativa europea. El concurso contempla una concesión de hasta 15 años para su explotación, consolidando así un tipo de actividad industrial que podría modificar de forma estructural el paisaje del puerto durante al menos una década.

En este contexto, la asociación ha solicitado formalmente la suspensión cautelar del concurso, así como la realización de estudios de impacto ambiental y patrimonial, en cumplimiento de las normativas de protección del entorno. “Nos jugamos la imagen del puerto, la salud ambiental y la relación entre la ciudad y su frente marítimo”, concluyen.

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2 respuestas

  1. Es una vergüenza. Tenemos el puerto más bonito del Mediterráneo. Lo vamos a convertir en un puerto industrial. La aprobación por parte de proyectos espantosos por parte de la Administración ya es práctica habitual. A quién vais a favorecer ahora. No hay «stop» para los depredadores!!!!! Qué hay que hacer para que no nos sigamos cargando esta isla. Ya con reformas como la del Puerto de Alcuadia y otras zonas costeras hemos perdido carácter y nos hemos convertido en bochinches costeros como los de las zonas peninsulares más degradads. PERO ES QUE A NADIE LE IMPORTA EN LO QUE NOS ESTAMOS CONVIRTIENDO???? ahora este proyecto esperpéntico que dejará la fachada marítima hecha una mierda, después de los millones de millones la reforma del Paseo Marítimo, ES QUE SOMOS TONTOS NO, LO SIGUIENTE!!!

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