La falta de enfermeras ya es crítica en Baleares. "Nadie puede venir a trabajar con estos sueldos", denuncia Tera, quien advierte de que los salarios actuales no permiten cubrir ni siquiera las necesidades básicas. "La sanidad balear se sostiene a base de horas extra y parches salariales", agrega el secretario autonómico de SATSE antes de incidir en que "el Estatuto Marco penaliza a las enfermeras de Baleares más que en ningún otro lugar".
"El Estatuto Marco es una legislación que poco a poco ha ido quedando obsoleta o, como mínimo, desactualizada. Se promulgó en 2003, hace ya 22 años, y desde entonces el sistema sanitario ha cambiado mucho", explica Tera, señalando que, pese a reformas parciales para regular la contratación y evitar la temporalidad estructural, "lo que realmente se necesita es una nueva ley".
TRES PUNTOS CLAVE
El borrador del nuevo Estatuto Marco, dice Tera, "no es malo en términos generales" y contiene aspectos positivos, como la ampliación de la carrera profesional de cuatro a cinco niveles o la regulación de la jornada laboral. Pero hay tres cuestiones que "el Ministerio de Sanidad no ha querido abordar" y que, según SATSE, impiden el acuerdo: la jornada de 35 horas, la reclasificación profesional y la jubilación parcial.
En Baleares, la jornada de 35 horas ya está reconocida por un acuerdo autonómico, pero SATSE reclama que esa regulación se aplique a todo el territorio nacional. "A nosotros nos afecta menos porque ya la tenemos, pero pedimos que sea una regulación estatal que garantice la igualdad entre todos los servicios de salud", señala.
El punto más conflictivo es la reclasificación profesional. Según Tera, los profesionales diplomados universitarios —como las enfermeras o fisioterapeutas— deberían haber pasado hace años del subgrupo A2 al grupo A1, equiparándose con el resto de titulados de grado. "El grado se implantó en 2010 y seguimos con una clasificación inferior, como si fuéramos diplomados", denuncia. "Llevamos 18 años esperando esta reclasificación y seguimos cobrando menos de lo que nos corresponde. No queremos que esta negociación se cierre sin acabar con esa transitoriedad".
El tercer obstáculo es la jubilación parcial, prevista ya en el Estatuto Marco de 2003 pero nunca desarrollada. "La jubilación parcial existe en casi todo el mundo laboral, pero en sanidad seguimos igual que hace 22 años", lamenta. El Ministerio argumenta que es competencia de la Seguridad Social, pero para Tera eso es "una excusa". "Falta interés. Los ministerios se pasan la pelota".
EL COSTE DE VIDA Y LA INSULARIDAD
En Baleares, el contexto es especialmente crítico por el coste de vida y la insularidad. Según Tera, el Govern balear no ha tomado medidas efectivas: "El plus de insularidad se ha vendido como un gran avance, pero para una enfermera de Mallorca supone una subida de solo 100 euros mensuales repartidos en cuatro años, es decir, 25 euros más al año, lo que equivale a una mejora del 2 o 3 por ciento de su salario anual".
Según detalla, mientras el archipiélago lidera el aumento del precio de la vivienda y de los productos básicos, "las retribuciones están en la media estatal". "Comunidades con un coste de vida un 20 por ciento inferior pagan más a su personal sanitario", añade Jorge Tera. "Muchas enfermeras dejaron de venir antes de la pandemia y ahora es casi imposible atraer personal de fuera. Incluso las clínicas privadas se nutren de personal público que trabaja allí a tiempo parcial", asevera el secretario autonómico de SATSE.
Por otro lado, asegura que las enfermeras del Servicio de Salud realizaron unas 100.000 horas extra en 2023, lo que equivale a la falta estructural de unas 100 enfermeras a tiempo completo.
COMPLETENTO DE DÍFICIL COBERTURA
El sindicato reclama además la extensión a Mallorca del complemento de difícil cobertura, que en Menorca e Ibiza es de 400 euros mensuales. "Estamos iniciando una campaña de denuncia y sensibilización en este sentido, porque aunque ese plus ha ayudado a paliar parcialmente el problema en las otras islas, en Mallorca no se ha hecho nada. Con los precios actuales, una enfermera joven que cobra unos 1.800 euros netos al mes no puede permitirse pagar un alquiler de mil euros", explica.
Según Tera, a otros colectivos -como celadores o auxiliares- esa subida "les ha beneficiado más", mientras que a las enfermeras el impacto ha sido "prácticamente irrelevante." Al mismo tiempo, el líder sindical recuerda que "hay acuerdos firmados en 2022 que siguen sin cumplirse, como la actualización de los complementos por noches, festivos o guardias".
BLOQUEO EN LA NEGOCIACIÓN
El dirigente sindical recuerda que desde hace dos años se negocia en el Ámbito de Negociación Estatal, el foro donde están representados los sindicatos más importantes de la sanidad pública, entre ellos SATSE, CCOO, UGT, SACE, ECIF y CIG. Sin embargo, asegura que el proceso "se encuentra bloqueado" por la falta de implicación de varios ministerios. "Una ley de esta envergadura debería ser una acción de gobierno, no una cuestión que cada ministerio se pase de un lado a otro", afirma.
Para SATSE, el problema de fondo es que el Ministerio de Sanidad actúa de forma aislada. "Cuando un gobierno aprueba una ley, no tiene que ser un ministerio únicamente el que intervenga, sino todos los ministerios implicados", sostiene. En este caso, además de Sanidad, deberían participar Función Pública y Seguridad Social. "Se están dando largas para poner cuatro parches y dejar asuntos trascendentales sin resolver 22 años después", advierte.
NO DESCARTAN MOVILIZACIONES
El sindicato no descarta movilizaciones a nivel estatal si la negociación del Estatuto Marco sigue bloqueada. "El tema de la huelga se ha planteado seriamente. Sería una huelga con mucho impacto, porque rara vez los cinco sindicatos del foro se ponen de acuerdo", señala Tera. En Baleares, SATSE también estudia movilizaciones propias. "Estamos valorando acciones administrativas, judiciales y en la calle. No descartamos ninguna medida si el Govern sigue empobreciendo al personal sanitario", afirma.
"El problema es que una sanidad que no apuesta por atraer y fidelizar a sus profesionales siempre estará por debajo del nivel que puede ofrecer. Mallorca necesita soluciones urgentes y un reconocimiento real a los profesionales sanitarios, porque solo así se puede garantizar una sanidad de calidad", concluye Jorge Tera.





