Todos los vecinos de la pareja que presuntamente maltrató a una niña de 8 años hasta llevarla a la muerte la califican de “normal”. La madre de la pequeña y su novio eran “gente normal y muy amable” al decir de los vecinos, pero la pequeña ha muerto a golpes. Hay que esperar a que la justicia hable, por eso hablo de presuntos, pero está claro que algo falla y de forma estrepitosa, porque si es verdad que la pequeña había acudido más de 20 veces a un PAC resulta incomprensible que ningún facultativo se apercibiese de las lesiones. Ainhoa, porque ese es su nombre, es la víctima inocente, presuntamente, de una “pareja normal”, de esas que todo el mundo asegura que jamás creyó capaz de cometer un acto de este tipo. ¿A qué les suenan estas declaraciones? Nadie oyó nada, nadie se apercibió de nada. Ni los médicos, ni los profesores, nadie detectó absolutamente nada, mientras la niña caminaba directa a su muerte. ¿Qué es lo que ha fallado? ¿Cómo es posible que nadie se diese cuenta de lo que estaba pasando? ¿En qué nos hemos convertido?



